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El busto en bronce fue presentado en la Sociedad Italiana con
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El monumento, obra del escultor maragato Luis Pedro Cantú, estará emplazada en la zona entre el anfiteatro y el Boulevar Aparicio Saravia, y se concreta a iniciativa de la Sociedad Italiana de San José, cuyas autoridades entendieron necesario el postergado homenaje al fundador de nuestra ciudad.
Si bien la idea de erigir un monumento a Vidal data de tiempo atrás, y contó entre sus promotores al historiador local Daniel Ramela, diversas circunstancias fueron dilatando la ejecución de la obra, cuyo original en yeso se encuentra en el Museo de San José.
Con el apoyo de la Intendencia Municipal, la Sociedad Italiana plasma de esta manera un postergado y merecido homenaje a quien fundara la entonces Villa de San José.
El escultor El escultor Luis Pedro Cantú fue oriundo de San José, donde nació el 15 de marzo del año 1885. Escultor y artista plástico, fue discípulo y colaborador del escultor Juan Manuel Ferrari. Estudió Bellas Artes en Uruguay y en Italia, en la Academia Albertina de Turín, luego se trasladó a Roma donde trabajó varios años e hizo trabajos de decoración.
Sus obras fueron parte del envío uruguayo a la Exposición Internacional de Bellas Artes en Buenos Aires en 1910. Ejerció la docencia y fundó la Escuela de Escultura y Arte Decorativo en 1915. Fue considerado el escultor más importante de su época en el país, su obra más conocida es el busto de Florencio Sánchez emplazado en el Parque Rodó de Montevideo, también existe obra suya en Argentina, Venezuela, Brasil, Italia y España. En nuestra ciudad se conserva una muestra de arte funerario realizada por cantú en el cementerio municipal, un panteón que representa una niña emergiendo de un jardín de rosas.
La polémica El proceso fundacional de nuestra ciudad y a quien corresponden los méritos de la fundación es objeto de una polémica.
Por un lado están quienes suscriben a la teoría de que el verdadero fundador sería el Virrey Vertiz, quien encomendara a Vidal las tareas, y que al ser el ideólogo, le corresponde el mérito de haber sido el fundador.
Otros, entre ellos Ramela, sostienen que el mérito es de eusebio Vidal, ya que fue quien eligió el paraje y realizó las tareas, compartiendo las penurias de los primeros pobladores.
La fundación
Después de mediados del Siglo XVIII se comentaba mucho en España sobre la riqueza de las tierras del Río de la Plata, de lo agradable de su clima, y del porvenir que brindaban. Especialmente en las Provincias de Asturia y Galicia se notó el mayor entusiasmo.
Por el año 1779 se iniciaron gestiones por parte de algunas familias con el propósito de venirse, familias pertenecientes a varias Parroquias Asturianas que se pasaron la palabra animándose unas a otras realizando asambleas para coordinar semejante aventura como era venirse a tierras desconocidas y tan lejanas, que para llegar a ellas, solamente, se necesitarían meses de penoso viaje por mares interminables.
Así fue que en el año 1782 llegaron al Puerto de Montevideo dos barcos, el primero, de bandera portuguesa llegó el 29 de setiembre, y el otro de bandera española el 30 de diciembre del citado año.
Llegaron 127 familias y dos solteros, en total 569 personas. Arribaron a Montevideo en enero de 1780, luego cruzaron a Buenos Aires para continuar poblando la Patagonia, en la que la Corte de España tenía gran interés, y de allí fueron llevados a la inhóspita Guardia de los Ranchos, una toldería infame que, según desaprensivos funcionarios virreinales, les serviría para aclimatarse.
La vida allí se hacía más dura por lo inhóspito del clima y la pobreza de las tierras, al extremo de faltarles el agua y leña. Esto trajo consigo pestes que justificaron medidas urgentes que la suprema autoridad del Virreinato tuvo que tomar. El Virrey Juan José de Vertiz resolvió fundar en territorio oriental los pueblos de San José y Minas, proyectando un tercero en Solís para próxima oportunidad.
En los últimos días del mes de mayo 1783, don Eusebio Vidal, Teniente de Dragones de Almanza, salió de Montevideo rumbo a éstos parajes por orden del Gobernador Vertiz y Salcedo (que sucedió a Ceballos en el Virreinato de la Provincia del Río de la Plata desde el año 1778), para fundar esta nueva población en nombre del Rey Juan Carlos III de España. Llegó aquí en compañía de cuarenta jefes de familia y 204 indios misioneros, a quienes se les confiaría los trabajos de desmonte y todo lo relacionado con las construcciones para viviendas de los primeros pobladores. Llegaron al lugar elegido el 1º de junio de 1783. Constituyeron allí viviendas precarias de adobe y techo de pajas, que recién en el año 1789, se comenzaron a sustituir por los primeros edificios de ladrillo y azotea. A las cuarenta familias que vinieron con el Capitán Eusebio Vidal, se agregaron luego algunas más provenientes de la fracasada expedición a la Patagonia.
La planta urbana de San José fue delineada por el piloto mayor Juan Porcel de Peralta.
Poco antes de morir, en 1792, Vidal escribió sus memorias. Allí cuenta cómo eligieron el área de plaza central (hoy de los “33”) muy democráticamente, y cómo fue el proceso de amanzanamiento. «Salimos de Montevideo el 28 de mayo de 1783, con los capellanes, cirujano y piloto. Llegamos al San Josef el 1 de junio, 29 carretas, 204 indios y cabezas de familia».
Ese dato, aparentemente trivial, sirvió para designar la fecha oficial de San José. Porque se perdió el acta fundacional.