San José, Sábado 4 de Febrero del 2012, 11:55


| SE INAUGURA LA REMODELACION DEL TEATRO MACCIO
Entretelones de la historia: “los maragatos nos merecemos una obra así”
13.02.2010 | Durante meses, el Teatro lució como una “caja de sorpresas”. El 2009 se consumió con un edificio envuelto en tablas y andamios. Tras quedar oculto por tanto tiempo y aumentar el grado de curiosidad de los maragatos, finalmente la gente pudo volver a ver la fachada del viejo Macció.
Diego Maga
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Un viejo Macció que luce como nuevo.
Una sala teatral que es y no es la misma. Un concepto que tal vez sea el más aproximado para definir la perfecta conjunción de tradición y vanguardia. Adaptándose a las exigencias tecnológicas del Siglo XXI pero sin perder la identidad arquitectónica de sus orígenes.
Una vez adentro, pude descubrir o –mejor dicho- redescubrir al Macció. Ocurre que sus rasgos históricos lucen realzados en tanto los avances tecnológicos se fusionan armónicamente con ellos.
Esta armonía entre modernidad y patrimonio es lo que más deslumbra de la restauración del Teatro una vez que avanzamos por sus distintos espacios. Unos espacios que lucen más luminosos tras su reconversión. Una reformulación espacial en la que los vidriados y la luz natural, juegan un rol decisivo.
Así pues, los nuevos ascensores conviven con las escaleras de toda la vida. En las alturas, la impresionante araña es rodeada por la formidable línea de reflectores.
Las butacas originales son presididas por el recuperado foso para la orquesta (con su cobertura desmontable).
La sorprendente cabina de iluminación y sonido se ensambla con naturalidad en un ambiente dominado por las molduras y ramilletes tradicionales.
Detrás del telón cerrado y en pleno escenario, las noveles parrillas de luces tientan a imaginar cómo se verán potenciadas las puestas escénicas con tantos avances técnicos a disposición.
En una atmósfera aún en transformación, con obreros que retocan la Sala Carbajal -entre escaleras, baldes, pinceles y andamios- caminamos con la Gerenta del Teatro.
Rita Schölderle no puede ocultar su encantamiento con lo que estamos viendo.
Huyendo del barullo, nos refugiamos en la coqueta cafetería que conecta con el hall de entrada. Nos sentamos junto a la barra en el preciso instante en que terminan de traer los últimos muebles.

Viendo lo coqueto que está todo, sólo nos faltaría el cafecito, ¿no?…
“Pero ya viene, no seas ansioso…” (Risas) “Un café y alguna otra cosa más. Seguramente, durante el año tomaremos acá muchos cafecitos puesto que aquí vamos a organizar las conferencias de prensa…”

Y supongo que las tertulias después de las funciones también se armarán acá…
(Vuelve a sonreír) “¡Eso ni que hablar!... Terminada la función es un buen lugar para venir. El comentario obligado va a ser acá, seguro.”

Después de recorrerlo, me quedó la impresión que el Teatro es y no es el mismo, ¿estoy en lo cierto si digo que el Macció es viejo y nuevo a la vez?
“Vos sabés que a los funcionarios les sucedió algo similar cuando lo vieron: “parece otro”, me dijeron. En realidad, ahora que estamos de frente a las molduras, se percibe como lucen realzadas en el hall de entrada. Por ello, muchas personas me comentaron: “lo de arriba de la puerta no estaba, ¿no?”, cuando realmente estuvo siempre, sólo que no tenía el realce que se le dio en el presente.”

¿Y cómo se consiguió realzar lo que ya estaba?
“Sin dudas que el color claro elegido por los decoradores y el arquitecto proyectista, le proporcionó un lucimiento aún mayor al dorado de las molduras. Por eso es que la gente cree que son nuevas o distintas.”

¿Algunos espacios no lucen más luminosos que antes?
“Si, claro. Por ejemplo, el hall luce más iluminado gracias a que, por las aberturas que se hicieron en la Sala Carbajal (se vidrió la pared que da hacia el escenario), entra toda la luz natural.”

Ahora que nombrás las salas alternativas del edificio, ¿esta reconversión implicará optimizar su uso de futuro?
“Exactamente. Para la salita del medio, con la mudanza rescatamos muchos elementos interesantes de lo que era el Teatro como el cajón del apuntador, el forro de las candilejas o la trampa que nos va a quedar ahora.”

¿Y en qué serían volcados estos elementos históricos?
“La idea es que funcione una salita de la memoria o pequeño museo.”

¿El proyecto incluiría material bibliográfico y fotográfico?
“Claro. Hay archivos interesantes. Y además, algunas historiadoras están proyectando llevar adelante una buena investigación sobre la historia del Macció. Todo este material, en conjunto, sería un atractivo extra para el visitante.”

Calculo que este museo se irá completando con el aporte de la comunidad…
“Es el objetivo, porque siempre aparecen nuevos elementos.
Antes, nadie estaba tentado de aportar cosas pero –desde ahora- si la gente ve que alguien donó un programa y junto a él figura el nombre de quien lo proporcionó, probablemente se anime a donarnos lo suyo. Esta es la casa de todos y tenemos que perder el miedo de entrar. Los maragatos nos merecemos una obra así.”

Ahora que estamos hablando de elementos que testimonien la evolución histórica del Macció, ¿el Teatro dispone de algún archivo propio con fotografías de los grandes artistas que pasaron por su escenario?
“Tenemos algo pero no de toda la historia. No podemos olvidar que en los orígenes no se le daba demasiada importancia al tema. Después sí, existe un archivo que abarca desde 1973 a este tiempo. Aunque de años anteriores hay algunas fotos. Por ejemplo, de la actuación de Gardel hay solo dos: una entrando al Macció y la otra de un ensayo con los músicos. Es cierto que en aquella época no se sacaba la cantidad de fotografías que se sacan hoy.”

¿El principal elogio que se le puede hacer a la obra es su perfecta conjunción de tecnología y patrimonio?
“Sin dudas. Se ensambló muy bien lo moderno con los elementos patrimoniales que si nos remitimos a la sala principal serían tres: la araña, el telón y las butacas. Realmente, este tipo de conjunción que se da es muy interesante.”

¿En lo personal, y después de haber recorrido la totalidad del edificio, que parte de la remodelación te impactó más?
“No te voy a mentir: quedé impactada con el hall de entrada. A pesar de que en un principio había observado el proyecto, y luego fui viendo como evolucionaba la obra, cuando lo ví terminado me sorprendí gratamente.”









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