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Cambio de banda presidencia (Foto: Ramón Marrero)
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Ante la Asamblea General el discurso de Mujica atrapó la atención, al menos, en los distintos ambientes en el interior del Palacio Legislativo. Un contundente llamado al consenso interpartidario; expresamente despojándose de su condición de frenteamplista, el Presidente lanzó mensajes no solo para la dirigencia de oposición sino para la propia interna sectorial del partido que lo llevó al gobierno. Ante, legisladores, diplomáticos extranjeros y casi una veintena de jefes de Estado, además de las más diversas autoridades, Mujica avanzó sobre diversas temáticas, sin perder la formalidad. Fue coloquial en algunos pasajes, diplomático en otros; por momentos condescendiente y hasta incisivo en otros, por ejemplo cuando reclamó mayor compromiso con el Mercosur a los países vecinos, con una clara alusión a Brasil. También Argentina recibió lo suyo cuando habló de la integración regional, en "un cielo sin cortes". Para el país, abogó por la tolerancia por sobre la confrontación en lo que refiere a la natural tensión entre gobierno y oposición. Reconoció además, indirectamente, su propia historia personal - que lo llevó desde la subversión hasta la presidencia - cuando se libraban "batallas de todo o nada", ya hoy inconducentes según dio a entender el propio Presidente. Para el Frente Amplio tuvo firmes palabras, al sentenciar que la ciudadanía había lanzado "una advertencia", refiriéndose a la reducción en el margen de triunfo de las elecciones pasadas y recordando que ya no hay votos cautivos. Envió un muy claro mensaje a todo el universo de funcionarios públicos: no más discriminación en lo que refiere a condiciones laborales y de salario. Tocó los más diversos temas, pero en varios segmentos con un enfático compromiso hacia el desarrollo de la Educación en sus diversas formas y con sus variados efectos, por ejemplo sobre la pobreza. Basándose en los ejes temáticos que propuso para la discusión con la oposición en la búsqueda de acuerdos, repasó sus prioridades: Educación, Energía, Medio Ambiente, Seguridad. En los primeros minutos lanzó una fuerte sentencia, al decir que en Uruguay "con naturalidad desobedecemos la Constitución de la República". Por ello habló de la situación en las cárceles, se desafió a terminar con la indigencia, a generar trabajo, mejorar la seguridad, avanzar en salud y en previsión social. Otro punto de impacto fue el reconocimiento, sin mencionar caso en particular, que en la administración frenteamplista, hubo casos de corrupción. Lo dijo a modo de "ahora se sabe que nadie está libre". Volvió sobre los ejes temáticos y nuevamente puso importante destaque en lo relativo a la educación anunciando que se debe analizar de donde se recortará presupuesto para fortalecer el de la Educación. En la sala, hubo pocos aplausos en el transcurso del discurso, lo que evidenciaba la atención que se le prestaba, además, el tenor y ritmo que llevó Mujica en sus palabras, dio lugar a muy pocos cortes por aplausos. Pareció como que su discurso también sorprendió a los propios frenteamplistas. El otro discurso, el de la Plaza Independecia, fue coloquialmente dirigido "al pueblo", destacando que el cambio de banda presidencial no fue el tradicional, sino que esta vez fue "a la intemperie" y al pie del monumento a Artigas. En un tono y vocabulario totalmente diferente, resultó una despedida del "El Pepe" y una oratoria de compromiso del "Presidente Mujica", hablando de la misima forma en que construyó su triunfo.