Con ella conversamos mientras preparaba el montaje de su exposición, que también tributa a Alfredo Zitarrosa: “Nantes fue mi maestro, el gran maestro. La verdad debo confesarte que en mi formación tuve profesores que hubiesen matado mi pasión por el arte, por la pintura. Nantes era la libertad, el que fue capaz de promover lo que nacía del alma de quien se acercaba a pedir un consejo, una guía.”- indica la artista, que agrega- “Hacer arte es como enamorarse, no puede venir alguien a decirte pintá así, o asá, porque es tu alma la que estás poniendo en el cuadro. Es por eso que no me gustan las corrientes que apuntan a lo ortodoxo... Yo no concibo el arte como un copiar lo que otro hizo, que seguramente lo sintió, pero que por eso mismo es de él... Hugo me entendía en esto y fomentaba mi expresión... Elegir a Alfredo Zitarrosa va también por ese camino de tributar a un ser humano auténtico, totalmente honesto, transparente, y por sobre todo libre. Además, casualmente, Zitarrosa nació un 10 de marzo. En el año 1936. Es una fecha que los está uniendo, de alguna manera...
La generosidad y lo auténtico
“Mi relación con Hugo Nantes fue de admiración total. Fue mi maestro en lo que es pintura estrictamente, el dibujo, la composición, esos aspectos formales. Pero fundamentalmente fue mi maestro de vida... Respecto a los premios, eso tan efímero, tan relativo y que lamentablemente puede ser tan determinante en muchos casos, él siempre decía “Los premios no hacen a los pintores. Otras cosas hay que tratar de conservar para que su obra no muera con ellos”. Y Hugo siempre estaba atento a descubrir y potenciar ese otro algo que late en el artista... Fue un grande... Poca es la gente que abre las puertas, que da oportunidades...”
La muerte no vencerá
“En los últimos tiempos, cuando estaba ya enfermo, yo lo visitaba a Nantes... Siempre me recibió, siempre me escuchó y me dio su palabra tan valiosa. Un día me dice: “Me está esperando un túnel negro”... Y la muerte capaz que sí puede considerarse como un túnel, que nos lleva a otro lugar, a otra luz, el cierre de una etapa... pero el espíritu, la esencia, lo que la persona es, permanece. Yo siento que Hugo está con todos a los que orientó con tanta generosidad, con tanta honestidad, con todo eso tan difícil de encontrar en este medio que es tan competitivo, y donde lamentablemente uno descubre tanto egoísmo... “Crecer es aprender a vivir con lo que no nos gusta”, decía Nantes, y tenía razón....”