La investigación policial logró reunir las pruebas suficientes para aclarar el caso y solo restan algunas instancias judiciales. Hoy se realizará la reconstrucción del crimen y el presunto homicida declarará ante la Justicia. El sospechoso es un hombre muy vinculado al ambiente del turf.
El cuerpo sin vida de Montesdeoca fue encontrado ayer sobre las 5:00 de la madrugada por el capataz de las instalaciones de calle Del Huerto, entre Suiza y Manuel D. Rodríguez, en el barrio Exposición, a poco del Hipódromo. El encargado llega al lugar a esa hora todos los días y ayer le llamó la atención que el hombre no lo estaba esperando como lo hace habitualmente. Es que compartían el mate de la mañana antes de comenzar las tareas. El capataz se encontró con un panorama dantesco: en el piso de un stud yacía sin vida el cuerpo de “El Napo”, como lo conocían en el ambiente hípico. Presentaba signos de violencia y había abundante sangre en el entorno. El cuerpo tenía una herida de arma blanca en el cuello que determinó la muerte. Además, presentaba un golpe profundo en la cabeza, varios cortes y una mano mutilada.
El encargado dio aviso al servicio 911 y comenzó la investigación en el entorno del occiso, procurando reconstruir las últimas horas de vida de Montesdeoca y sus contactos.
No había dudas de que se trataba de un homicidio ocurrido en la noche. En la mañana, el operativo estuvo a cargo de Policía Técnica de Montevideo y San José y en el lugar se hicieron presentes la jueza Dolores Sánchez y el jefe de Policía Álvaro Vergara. Durante la jornada continuaron las indagatorios con la detención del sospechoso; sobre la tardecita el crimen quedó prácticamente aclarado.
El robo como móvil está totalmente descartado y la principal hipótesis es que víctima y victimario mantuvieran una discusión, en la que la bebida pudo haber jugado su papel.
La víctima
El crimen provocó sorpresa y conmoción en el barrio. “El Napo” tenía 60 años de edad; en su juventud fue jockey y ahora se desempeñaba como peón en el stud, se dedicaba a cuidar caballos. Fuentes del turf señalaron que vivía en forma muy humilde y bohemia: “no molestaba a nadie, era un tipo tranquilo, para nada violento”. Vivía en el lugar desde hace varios años y era muy conocido en el entorno del turf.
“Podía emborracharse, pero sin ser agresivo”, dijo un conocido de Montesdeoca.