Allí visitaron la Escuela de Lechería de Nueva Helvecia, tres queserías –dos habilitadas para la exportación y la restante construida bajo el proyecto de unidad productiva de Mevir- y dos cámaras de maduración; entre ellas la perteneciente a la Asociación de Queseros Artesanales de San José en Juan Soler.
Además de las recorridas para conocer in situ la forma de trabajo de la producción quesera local, también se llevó a cabo una jornada de intercambio donde se abordaron diversos aspectos de las acciones que se cumplen en ambos países para el desarrollo de esta industria. En ese orden cabe destacar que dentro de la delegación argentina había representantes de organismos oficiales que colaboran con los productores tales como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Grupo de Cambio Rural (programa de apoyo a pequeños productores similar a lo que aquí es el Proyecto “Uruguay Rural”); mientras que los anfitriones aprovecharon la ocasión para informar sobre el programa de desarrollo de la quesería artesanal y otras acciones del Ministerio de Ganadería para fomentar esta producción.
Diferencias. El Secretario Técnico de la Mesa Regional de Quesos, Ing.Agr, Walter Guggelmeier, no descartó que se establezcan otras instancias de trabajo en conjunto. “Se generó un ambiente que dejó a todos muy contentos, quedó una sensación de apoyo mutuo que es muy importante tanto entre los técnicos como entre los productores; y por supuesto que quedó ese deseo de poder ir a visitarlos y de que vengan mas productores de allá para seguir reforzando este vínculo”; dijo a Primera Hora.
No obstante, el asesor reconoció que también quedaron reflejadas las diferencias que hay entre ambos sectores, principalmente en materia de infraestructura, aspecto donde los queseros uruguayos llevan ventaja. “Lo que transmitieron es que en su realidad hay un problema muy importante con la caminería rural. Ellos tienen 40 o 50 kilómetros de tierra desde la quesería hasta la ciudad; yo diría que es un panorama parecido a las condiciones que tenía Uruguay hace unos treinta años en esa materia, hasta que con los planes de caminería para la cuenca lechera se le dio un giro muy importante a la lechería en nuestro país. El problema de la infraestructura es algo que destacaron continuamente, porque incluso miraban el balasto y nos preguntaban dónde conseguíamos eso”; agregó Guggelmeier.