San José, Miércoles 8 de Febrero del 2012, 08:17


| COPILOTO SALVO SU VIDA NADANDO HASTA LA ORILLA
Tres peones rurales fueron los primeros en socorrer al sobreviviente del accidente aéreo
30.07.2010 | Las informaciones primarias indican que se trató de un error humano lo que provocó el accidente, según habría señalado el sobreviviente a sus socorristas. No obstante personal de la Oficina de Investigación Para Accidentes e Incidentes Aereos (OIPAIA), dependiente de la Fuerza Aérea, llegó hasta las costas maragatas para iniciar las pericias.
Pablo Fernández
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La tragedia llegó sorpresivamente, no hubo tiempo de aviso, ni pedido de ayuda desde la nave. Cano intentó rescatar a Ferrere – un hombre corpulento – pero no pudo, según narró, todavía shockeado a las primeras personas que el prestaron auxilio. Minutos antes los tres peones trabajan, inmersos en su rutina, en el establecimiento agropecuario. Eran Nestor Fernández, Javier Marquez y José Camisa. Hubo un estruendo como si fuera “la explosión de una garrafa” indicaron al Juez Pablo Misa, que también se hizo presente en la desolada playa. Los tres trabajadores no escucharon en ningún momento el ruido del motor del helicóptero, solamente oyeron el estrepitoso impacto. Los peones estaban a más de un kilómetro de distancia de la costa. Continuaron en sus labores sin imaginarse el siniestro. Mientras tanto Cano nadó hacia la costa, corrió por la playa hacia la barrancas y subió rumbo a los campos en busca de ayuda. Caminó un kilómetro hasta llegar a una de las construcciones de la estancia. No había nadie y la puerta estaba abierta. Cuando los peones ingresaron se encontraron a Cano, ensangrentado y empapado, hablando por teléfono pidiendo ayuda. Fernández contó que Cano había llegado a la estancia “a pedir auxilio y tenía un corte en la pera”. El sobreviviente estaba sufriendo los efectos de la hipotermia. Márquez recordó que el sobreviviente “estaba templando de frío y a gatas podía hablar”. Le quitaron la ropa y lo trataron de duchar, para posteriormente abrigarlo con ropa que le prestaron en la estancia. Mienras tanto Camisa, el más joven de los tres peones señaló: “Decía que había tenido un accidente en un helicóptero, que el helicóptero se había hundido, y que él había salido a la superficie (…) Decía que su compañero había fallecido; que él intento sacarlo pero no pudo”. Mientras se esperaba la presencia policial, la administradora del establecimiento transportó al herido hacia la ciudad del Libertad. Los peones se fueron en tractor hasta la playa siguiendo las indicaciones que le había dado Cano. Contra la barranca, junto a una agreste cañaveral estaba el salvavidas y el bolso; en línea recta hacia el agua solo se veían flotar algunas piezas de vibra de vidrio pertenecientes al helicóptero.









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