Los productores –vestidos con sus mamelucos y en sus vehículos de trabajo- llegarán primero a la sede del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y luego al Palacio Legislativo, lugares donde darán lectura a una proclama denunciando la situación del sector y la falta de respuestas por parte del gobierno ante la misma. A su vez, en estos días se vienen haciendo las gestiones pertinentes para que puedan ser recibidos en ambos recintos por las autoridades correspondientes
“La idea es ir y mostrarle tanto al gobierno como a la población urbana que están regando los campos con veneno y matando de hambre a las abejas. Actualmente en la apicultura la problemática es variada. En orden de gravedad tenemos el tema de los agrotóxicos –con el perjuicio que nos provoca el insecticida Fipronil- y herbicidas, la falta de azúcar para alimentar las colmenas como se acordó para paliar los efectos de la sequía y la extranjerización de la tierra; entre otros. Lo más triste es que las autoridades -después de muchos intentos- no nos reciben ni nos escuchan, y hoy se está dando una desaparición constante de colmenas. Todas nuestras gestiones han sido infructuosas y eso nos ha llevado a esta medida, pero no tenemos otra alternativa. Incluso algunos contactos que se mantuvieron con autoridades de segunda categoría –porque nunca pudimos llegar al propio ministro- fueron en torno burlón, faltándonos el respeto”; señaló el apicultor Daniel Campanella, referente local de esta impronta.
Veneno. El productor libertense señaló que la situación que vive el sector ha llevado a millonarias pérdidas, e incluso en departamentos históricamente apicultores como Soriano o Río Negro, este rubro está en una “semi-desaparición”.
Para Campanella, el uso de Fipronil –un potente insecticida principalmente usado en los cultivos de soja- ha sido determinante para esta realidad, que incluso costó el año pasado unas 100.000 colmenas.
“El 29 de diciembre del año pasado, el Ministerio –con la firma del Ing.Agr. Humberto Almiratti- habilitó el uso del Fipronil, que es un poderoso insecticida que hace que a muchos kilómetros de donde se aplique no exista ningún tipo de insecto; y eso es algo imposible para la apicultura porque si se utiliza por todas partes no tenemos forma de escapar de eso. El tema es que se hicieron algunas gestiones y lo que se modificó es prácticamente nada y no nos libera de esta situación; por ejemplo uno ve lo que pasa con apicultores de Flores, Colonia o Rocha que han tenido una mortandad importante de colmenas”; explicó.