El ex intendente intervino durante el debate por la reforma del Estado que se generó. Hizo mención a diversos ambientes públicos y las debilidades que se evidencian, además recordó que en Uruguay hay un dilatado debate al respecto pero con pocas concreciones. Chiruchi recurrió a sus experiencias como Intendente. “Estuvimos durante mucho tiempo al frente de un Gobierno Departamental y nuestra obsesión era tener un mejor Estado –en nuestro caso, un mejor Estado a nivel municipal – para poder brindar mejores servicios, que en definitiva es lo que la población espera (…) en nuestra Intendencia teníamos la menor plantilla de funcionarios del país y que ellos cobraban en relación a su rendimiento. Es decir que tenían la posibilidad de mejorar sus ingresos en función de su productividad. Este es un tema en el que debemos profundizar, porque es una manera de motivar a los funcionarios y de generar esa actitud que ellos necesitan y toda la comunidad está esperando del Estado uruguayo”. Chiruchi fustigó los gastos del Estado en vez de invertir, por ejemplo, en planes de vivienda: “Siempre se discute cuánto es el gasto superfluo, que no rinde y que no hace a la calidad de vida de nuestros conciudadanos. Estamos hablando de millones y millones de dólares que no se invierten en aquello que la gente está esperando, como por ejemplo políticas de vivienda”. Además Chiruchi fustigó la generalizada actitud de hacer caso omiso a las observaciones del Tribunal de Cuentas. “Las observaciones del Tribunal de Cuentas es otro de los temas trascendentes en esta materia, porque hace a nuestra responsabilidad política. Se trata de cientos y hasta miles de observaciones que terminan en la Asamblea General y finalmente se archivan”. Las condiciones en que el Estado realiza compras, también fue manejado por Chiruchi como un tema inherente a la reforma que se pretende aplicar. “Es un hecho que el Estado compra muy mal, a los valores más elevados, y paga mal”. Chiruchi cuestionó la superposiciones de roles en la esfera estatal, así como la carga burocrática que se debe soportar al momento de llevar adelante diversos trámites. A modo de ejemplo se refirió a la Dirección Nacional de Medio Ambiente como “el enemigo de inversor”. Ejemplificó con casos de empresas extranjeras que procuraban radicarse en el país y que por la lentitud de los trámites los proyectos se desactivaron. Dijo que esa situación “perturba” y “enlentece en aspectos que tienen que ver con la búsqueda del desarrollo de la economía del país”. Calificó como “más que un vía crucis” la tramitación de permisos y autorizaciones que deben cumplir esos inversores. “Conozco algunos inversores que no aguantaron, no pudieron esperar y se fueron porque tenían compromisos asumidos en el mercado internacional. Quiero recordar aquí, aunque todos lo sabemos, lo difícil que es lograr una evaluación de impacto ambiental y la autorización correspondiente por parte de la Dinama, que es algo así como el enemigo del inversor”. Finalmente Chiruchi propuso que con respecto a la reforma del Estado se fijen “cuatro o cinco objetivos prácticos para intentar alcanzar en este período de Gobierno”.