Los productores se reunieron con sus pares del sur del país en el Club El Asador de Libertad para analizar la realidad del sector, la que ven sumida en una profunda crisis debido a los efectos de los agrotóxicos que se utilizan en otro tipo de producciones. Del encuentro participó también el presidente de la Sociedad Apícola Uruguaya (SAU) Rubén Viera. “Es sabido que desde hace tiempo venimos sufriendo la brutal aplicación de agrotóxicos, esto a partir del fenómeno sojero y sobre todo en los cultivos a gran escala. El gran problema es que el control por parte de los organismos de Estado es inexistente y todo esto ha llevado a una enorme cantidad de colmenas perdidas; pero además a que ya haya otros sectores productivos afectados. No puede ser que al apicultor se le exija que cumpla con determinadas medidas para trabajar, pero que sus colmenas o sus vacas estén en medio del veneno de los agrotóxicos”; explicó el productor Daniel Campanella.
El apicultor libertense reconoció que el panorama del rubro es “más que complicado” y su futuro es “catastrófico”, ya que se mantiene la tendencia de los últimos años en la que continúan desapareciendo productores. Vale recordar que en 2009 la cantidad bajó un 23% y actualmente la miel exportada disminuyó a la mitad; llegando a siete millones de toneladas. En ese sentido, Campanella no descartó que los productores marchen nuevamente hacia Montevideo, como el año pasado, en reclamo de soluciones para el sector. “En 2009 ya nos tuvimos que movilizar por esta cuestión y es una iniciativa que ahora está arriba de la mesa, porque uno hace una, dos, diez o veinte gestiones y ve que no hay alguien que atienda esta emergencia; eso hace que sea un proceso desgastante que ya nos tiene un poco asqueados. Queremos que aparezcan resultados, que se sepa qué se va a hacer y cómo”; dijo a Primera Hora.
Proyecto. Los apicultores también reclaman participar en la elaboración de la Ley de Agrotóxicos, cuyo proyecto se vienen analizando en el Parlamento. “Estamos estudiando el borrador y creemos que tenemos aportes muy interesantes para hacer, sobre todo en lo referente a los controles. Pensamos que tiene que existir una persona en cada departamento para recibir las denuncias de eventos tóxicos y trabajar en las mismas, para que no sea una proeza poder sacar muestras para enviarlas al Dilave (Laboratorios Veterinarios del MGAP)”; acotó.
Para ello, el colectivo solicitó audiencia a las comisiones de Agro de las dos cámaras parlamentarias y ha iniciado gestiones ante los legisladores maragatos. “La idea no es solo hablar y discutir estos problemas, sino que hay que encontrarles solución. No solo estamos preocupados por la apicultura, ya estamos hablando también de la salud humana”; puntualizó Campanella.