Ayer de mañana, en las primeras horas, regresaron a sus viviendas de los barrios Exposición y Roberto Mariano, las dos familias que se evacuaron por si mismos entre el jueves y el viernes pasado, cuando la creciente del río San José arreció en la ribera de la capital maragata. Ayer el riesgo se había alejado totalmente y el río estaba en la tardecita a 3.50 metros luego de haber estado a 7.55 en la noche del viernes y la madrugada del sábado, obligando a que una segunda familia, compuesta por siete integrantes, se sumara a la que se había auto evacuado el jueves. Ayer de mañana la Intendencia les entregó el desayuno en sus hogares. Según informó ayer a Primera Hora, Rosana Reyes, Asesora de la Intendencia en asuntos sociales, el agua ingresó a una de las viviendas de los evacuados y en el otro caso estuvo muy cerca. En estos días, la Intendencia ha recibido múltiples pedidos de los vecinos de los barrios ribereños solicitando el servicio de barométrica para evacuar los pozos negros, cosa que se comenzará a cumplir en estas horas. Además se estará suministrando soluciones de desinfección para la higiene de las viviendas que fueron más afectadas por la crecida. Las tareas serán coordinadas entre la asesoría de asuntos sociales y la Dirección de Higiene a cuyo frente está el médico Juan Atilio. Reyes dijo que también se deberá atender a una decena de personas que fueron afectadas por las aguas en la zona de Ciudad del Plata.
Higiene y residuos Reyes confió a Primera Hora por otra parte, su preocupación personal por la presencia de focos de basura y residuos de diferente naturaleza en los barrios afectados por la creciente. El hecho también pudo ser corroborado por periodistas de Primera Hora que recorrieron la zona. Se trata de residuos acumulados, en algunos casos en fincas particulares, en los patios o fondos de las viviendas, lo cual agrava la situación de salubridad, ya de por si comprometida por las inundaciones. En algunos casos se pudo observar la presencia de elementos plásticos, bolsas, botellas y chatarra en general acumulados en el entorno de las propias viviendas, espacios habitualmente frecuentados por los niños. Es decir, el problema de la salubridad, va más allá de las consecuencias generadas por las inundaciones.