El planteo fue presentado a las autoridades de la enseñanza antes del ingreso del Presupuesto al Parlamento, a instancias de profesores de la Escuela de Lechería de Raigón. En el departamento, la inquietud involucra, además, a los docentes de la Escuela Agraria de Libertad.
El documento emitido por la Asociación de Funcionarios de UTU señala que “en la enseñanza agraria existen cuerpos docentes por escuelas donde cada docente cuenta con 40 horas semanales, y son 40 horas de 60 minutos”. Recordaron que “son los que tienen por delante la tarea de impartir clases o sea ejercer la docencia directa desarrollando tanto contenidos teóricos como prácticos que tienen que ver con el quehacer del agro”. También “son responsables de las actividades productivas que se desempeñan en el centro escolar, de llevar administrativamente al día y en orden todo lo concerniente a lo que es la planificación acorde al programa a impartirse, así como también la elaboración del cronograma de las actividades prácticas a desarrollarse a partir de las cuales los alumnos se adiestran para llevar adelante las distintas tareas que comprenden el quehacer productivo”. Aseguran que trabajan semanalmente 40 horas reloj y perciben un salario por hora menor al de un docente escalafonado.
El documento señala que a esto hay que sumar “la responsabilidad que les compete a los mencionados docentes la planificación netamente productiva de la escuela por ende de la institución, la responsabilidad en el manejo sanitario y reproductivo de los animales, de la maquinaria, las siembras y producciones”.
Destacaron que el producto de las tareas en las prácticas de adiestramiento se comercializa a través de UTU, lo que redunda en unos 400.000 dólares por año.
Los docentes denuncian una situación de “uso y abuso” del docente agrario. “Creeríamos que debería de llegar la hora de empezar a compensar más las responsabilidades y las tareas a las que se encuentran abocados estos docentes”, agrega. El reclamo apunta a “una compensación salarial digna, a un reconocimiento de la dedicación que se brinda, el extra horario que se cumple y la productividad que se obtiene”.
El sindicato entiende que “a pesar del pregón a igual función igual remuneración estamos muy distantes de lograr esa utopía, donde vemos que en algunos casos se zanjan diferencias significativas en lo salarial, por ende en la calidad de vida”.