La destructiva maniobra no pudo concretarse en su plenitud, ya que solo un sector cobró fuego devorando la barra más grande, los freezers, afectando los equipos de audio y amplificación y las luces robóticas. Sobre las 06:30 los vecinos vieron una densa columna de humo saliendo del local y dieron cuenta a la policía. Junto al local bailable hay una pensión donde viven varias familias con niños y estas se autoevacuaron ante el riesgo de que el fuego se propagara. Los bomberos llegaron al lugar y sofocaron las llamas en medio de la intensa humareda. La policía trabaja en la investigación del caso y procura individualizar a los autores en este incendio intencional. En el interior de local se ubicaron envases plásticos con los que se transportó el combustible. La Policía Técnica se llevó el envase para su análisis y tratar de recuperar huellas de los autores. Los bomberos, además de sofocar las llamas, debieron derramar una importante cantidad de agua para diluir el combustible que se había rociado en el interior del local bailable. Ayer Aquiles Verde, uno de los propietarios de la sala bailable evaluó las pérdidas en aproximadamente unos 50.000 dólares. No hay seguro. Verde reconoció que la rápida ya arrojada acción de los bomberos impidió que las llamas destruyeran la edificación, generando pérdidas aún mayores con efectos sobre las viviendas contiguas. Para el propietario del local, la maniobra estuvo “bien planificada”. Al ser consultado sobre los motivos del atentado o la identidad de los autores, dijo desconocerlo.