San José, Sábado 4 de Febrero del 2012, 11:20


| EDITORIAL
Con buen pie
17.06.2009 | Con un talante de sobriedad y haciendo gala de un perfil conciliador, asumió ayer su cargo el nuevo Ministro del Interior, Jorge Bruni.
Primera Hora

El jerarca, un hombre muy allegado personalmente al Presidente de la República, es un funcionario con amplia experiencia en la negociación y la administración de vínculos políticos y sociales, habiéndose desempeñado hasta ahora como subsecretario de Trabajo y Seguridad Social.
Resaltamos este rasgo porque tal condición no es menor en los tiempos que vienen. En ese aspecto se puede decir que el novel jerarca asumió con buen pié, haciendo un llamado a todas las organizaciones políticas para coordinar en conjunto con el Poder Ejecutivo la seguridad en las próximas elecciones internas. Ese sencillo gesto del Ministro, esa mano tendida a los partidos para conversar en torno a la organización del acto comicial del 28, distiende las relaciones políticas y crea un precedente auspicioso. Claro que esta no será la única tarea del Ministro del Interior, pero comenzar promoviendo un clima de diálogo entre la organización del estado y las estructuras políticas que participan del proceso electoral es, en la presente coyuntura, una señal positiva que trasciende las fronteras del sistema político.

Claro que el Ministro tendrá que enfrentar una realidad complicada en materia de seguridad, con un horizonte acotado por el escaso tiempo que le resta a la actual administración. Las demandas son múltiples. Una sociedad que vive con preocupación no sólo el fenómeno de la delincuencia, sino también la complejidad de la violencia que se expresa de distintas formas y en múltiples ámbitos quizás sea el desafío más crucial. Esto no es sólo materia del Ministerio del Interior ni única responsabilidad de la administración, pero hacia allí se focaliza gran parte de la demanda ciudadana y el Estado, como entidad que resume la organización de la sociedad en sus distintos niveles, debe ser capaz de generar respuestas orgánicas y sistemáticas, a corto, mediano y largo plazo, viables y efectivas. En ese esquema el Ministerio del Interior tiene un rol inmediato y primario que es la seguridad de la población y en ese espacio su desempeño, como el de sus autoridades, tiene que ser claro y sin ambigüedades: respeto a la ley, protección de los derechos y ejercicio de la legítima autoridad.

Esos principios son elementales y son parte del mensaje, que con sus palabras y con sus actitudes, transmite o deja de transmitir la jerarquía. En una organización compleja como es el Ministerio del Interior, donde la actuación de la conducción política no sólo incide hacia el resto de la sociedad sino que genera respuestas internas que repercuten en la comunidad, el estilo y forma de la conducción son un rasgo mucho más que accesorio. Por lo tanto, aún sin conocer cómo el ministro Jorge Bruni piensa instrumentalizar sus ideas, el iniciar la gestión en la forma que lo hizo genera una dosis de confianza que, particularmente en el caso de esa cartera, era no sólo impostergable transmitir sino que también es alentador y abre una importante cuota de crédito para los meses venideros.








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