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Susana Elvira una de las promotoras de la recolección
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Carlos García, vocero de la familia propietaria del supermercado, se mostró abierto a evaluar una posible reapertura, condicionado por aspectos jurídicos formales y por la inversión que supondría retomar la actividad.
Consultado por Primera Hora sobre la campaña de recolección de firmas promovida por un grupo de clientes, el empresario dijo que gracias a ese tipo de actitudes “uno puede creer que queda gente con buenas intenciones, con uso de razón, en la vida aparecen cosas lindas y queda gente buena”.
Destacó otros gestos similares en procura de la rehabilitación del negocio, citando el caso de algunos empleados que le ofrecieron destinar los dineros cobrados por el despido para colaborar en una eventual reapertura.
García recordó que “el cierre fue por temas de salud agravados por el mal manejo gremial” y aseguró que varios ex empleados que accedieron a puestos laborales en otros locales estuvieron en negro, con jornadas de 10 a 12 horas y sueldos inferiores.
Sobre la expectativa que alientan los clientes de la campaña de firmas, el comerciante señaló: “me contagian las ganas, preciso laburar y me dan ganas”, a lo que sumó el interés de los trabajadores.
Destacó que las instalaciones no fueron vendidas a pesar del interés de varios emprendimientos locales y de alcance nacional: “la llave la tengo yo, (...) tengo ganas de abrir”, dijo.
No obstante, el empresario mencionó aspectos económicos que podrían condicionar el comienzo de una nueva etapa. Señaló que el cierre supuso pérdidas por 300.000 dólares, (105.000 en despidos), de los cuales 100.000 corresponden a un préstamo tomado por la empresa. García agregó que en caso de volver con una propuesta comercial en el rubro supermercado habrá que “pelear con otras fuerzas” y aseguró que requerirá de otros 300.000 dólares.
García descartó radicarse en Buenos Aires (Argentina) -como había manejado hace algunas semanas- por motivos familiares.