Mientras en la pasada jornada se cumplió con una serie de paros “perlados” en el marco de las acciones impulsadas por la Unión de Trabajadores Metalúrgicos y Ramas Afines (UNTMRA); en la empresa ubicada en las cercanías a Libertad la idea del cierre de la planta ronda cada vez con más insistencia.
“Para los inversores extranjeros, Uruguay está dando un escenario muy dudoso, hay un alto temor sobre como va a continuar la situación del país y esto puede terminar un día en la decisión de retirarse de nuestro departamento. En el caso de Leb eso es algo que está latente y es posible, porque hasta ahora –como uruguayos- siempre les estamos dando la esperanza de que esto es temporal y que en un momento se va a solucionar; pero el tema sigue cobrando gravedad y va cada vez peor”; auguró el gerente de la empresa Javier Mussini.
Mientras los trabajadores reclaman el pago de un aumento del 12,94% a todas las categorías, los empresarios tienen otra interpretación del convenio que entró en vigencia con retroactividad al 1º de julio de 2008; y que establece un aumento general del 7% para todos los trabajadores, más un aumento extraordinario del 5,95% para aquellos que perciban salarios mínimos laudados o acordados a nivel de empresa.
“El convenio se terminó firmando bajo mucha presión y hasta hubo una ocupación durante la negociación; algo que tendría que estar prohibido. Finalmente se firma con un aumento general del 7% que rige para todas las empresas que estaban por encima de los laudos del plástico; cosa que nosotros estamos muy por encima de los mismos y además tenemos una serie de beneficios adicionales que otras empresas no tienen. A través de ese convenio, el sindicato logró que el peón plástico pasara a ganar $ 8500, mientras que los nuestros ya ganan muy por encima de eso, entonces por ese concepto no correspondía ningún aumento. Sin embargo, el gremio insistió que ese aumento del 5,94 % tenía que ser para todo el sector y eso llevó a todo un lío”; detalló.
Mussini sostuvo además que ante las diferencias de criterio entre las partes, se cumplieron diversas acciones para destrabar la situación, las que no prosperaron debido a la férrea posición de los gremialistas en cuanto a que se pague el 12,94% de aumento a todos los trabajadores. “Incluso el Ministerio de Trabajo presentó un informe donde claramente define que las empresas en que las categorías fueron dadas de forma unilateral no están comprendidas en ese aumento. El sindicato está haciendo oídos sordos a lo que dice el Ministerio y éste último lamentablemente se está lavando las manos. Cuando el Consejo de Salarios son tres partes y lo lógico sería que ante una disputa entre dos, la tercera –que es la que tiene la mayor autoridad- obligara a las partes a resolver la situación; el Ministerio está dando un paso al costado y dejando que las empresas se enfrenten con el sindicato y así perdamos todos”; concluyó.
Incertidumbre. Dentro de esa coyuntura, el panorama a futuro no es nada esclarecedor. Mientras la UNTMRA continúa con sus medidas –el próximo jueves habrá paros de tres horas por turno- los empresarios ven prácticamente agotadas todas las instancias de negociación.
“En realidad ya no se puede negociar más porque mientras no haya una solución colectiva, nosotros seguimos sufriendo medidas sindicales; porque si mejoramos en la interna nuestra, después sufrimos medidas por los problemas del sector. En el juego que nos ha metido el sindicato es imposible cortar con esta situación, porque nosotros probamos el año pasado con una serie de mejoras adicionales que dimos y no sirvieron de nada. El sindicato dijo que está dispuesto a llevar esto hasta las últimas consecuencias, y eso es algo penoso porque no es solo este reclamo, sino que además amenazan con una serie de reclamos infinitos a futuro que va agravando más la posibilidad de un acuerdo porque ya se sabe que el conflicto va a continuar”; señaló Mussini.