Acusan al sindicato del Molino por hostigamiento y violencia de género

“Fueron tres días de caos, de descontrol total”, así definió un trabajador no sindicalizado -que pidió preservar su identidad por temor a represalias- el reciente paro efectuado por los trabajadores del molino local en reclamo de un acuerdo para el nuevo convenio colectivo del sector.

En el marco de esa medida cumplida la pasada semana, los operarios nucleados en la Federación de Obreros y Empleados Molineros y Afines (FOEMYA) pararon sus actividades y trancaron el acceso a la planta con el apoyo de otros gremios como Fuecys (comercio) y el Sindicato del Gas.

“Había gente del Sindicato del Gas tomando whisky, gritándonos cualquier grosería, es la gente que traen para armar lio e intimidar al resto de los trabajadores. Insultaron a las administrativas que entraban a trabajar, les tiraban “cuetes” a los pies, incluso también al gerente. A un compañero le quedó el auto trancado adentro y lo tuvo tres días sin poderlo sacar, lo mismo pasó con camiones de fleteros; y hasta un capataz que le quedó la moto adentro se tuvo que ir trepando un alambrado por otra parte para no salir por la puerta de acceso, porque el clima estaba muy pesado”; narró a Primera Hora. Según el operario, el descontrol llegó a tal punto que vecinos de la zona denunciaron a los movilizados por ruidos molestos.

El trabajador reconoció que la situación ha dividido la interna de la empresa, en la que tras alcanzarse un acuerdo entre las partes, aún se mantienen los resquemores por los hechos vividos.  “Nosotros respetamos su posición pero cada uno es libre de estar en un sindicato o no. Siempre nos hemos llevado bien pero esto que pasó nos dolió porque acá hubo hostigamiento, violencia de género, y un sindicato no se basa en eso”; argumentó.

Sindicato relativiza y se defiende. Sobre el particular, el dirigente gremial del Molino, Marcelo Bozzolasco, reconoció que durante el conflicto pudieron darse algunos excesos, aunque defendió el accionar sindical como vía para reivindicar los reclamos de los trabajadores.

“De repente en algún momento se nos fue la mano, pero estábamos en una medida de lucha para lograr algo para todos los empleados y ellos no fueron capaces de acompañarnos. Más allá de algún grito con las administrativas no hubo insultos fuertes, y hubo varios vehículos que quedaron adentro cuando se sabía que desde las 5 íbamos a trancar el acceso. Aparte, si se dio un enfrentamiento es porque quienes entraron a trabajar nos hacían gestos provocándonos”; dijo a Primera Hora.

A su vez, el dirigente denunció que los trabajadores sindicalizados también fueron insultados por sus pares una vez culminado el conflicto, situación que llevó al colectivo a plantear el tema ante uno de los titulares de la empresa.

“Cuando algunos compañeros fueron a buscar el recibo de sueldo, las administrativas les faltaron el respeto. Hasta tuvimos problemas con el gerente, que al otro día de firmar el acuerdo salió a recorrer algunas secciones y estuvo insultando al personal. No queremos que se generen estos choques, aparte si un trabajador reacciona lo pueden suspender o echar. Le explicamos que si esto seguía íbamos a parar todo otra vez, él vino hasta la planta para hablar con los trabajadores y se arregló el tema”; agregó, asegurando que tras ese episodio el relacionamiento dentro de la planta es “normal”.