Agroecologista de Cañada Grande produce variedades de tamaño superlativo a través del cultivo orgánico

Patricia Sartori es productora agroecológica y en su campo de Cañada Grande si hay algo que se ha vuelto común son los productos “gigantes” de su huerta. Es así que días atrás descubrió -casi como por sorpresa- zanahorias de más de 35 cmts. de largo al borde de los caminos de su quinta, ubicada en el kmt. 83.500 de Ruta.

“Crecieron solas, de las semillas que caen de las plantas en los caminos. Nacieron varias enormes, un poco más grandes que una bota”; contó Sartori a Primera Hora sin ocultar su satisfacción. Sin embargo no es la primera vez que esto sucede en su cosecha. “El año pasado sacamos remolachas y tomates enormes, de un kilo -o poco más- cada uno. También plantamos una variedad de maíz guaraní, con granos de varios colores, donde cada planta llegó a medir 3,30 metros; y eso está muy bueno como forraje para animales, porque sirve el doble que los maíces convencionales”; recordó.

Sartori está convencida de que trabajar bajo un sistema producto agroecológico es lo que le ha posibilitado cultivar productos superlativos. “Trabajar orgánicamente tiene que ver con estos resultados. Acá utilizamos todos fertilizantes naturales, el compost lo hacemos con los restos de verduras, frutas y la yerba, usamos humus de lombriz y biol que es un fertilizante líquido mezclando cenizas, bosta, leche o suero de leche y ortiga. Es claro que la agricultura orgánica rinde más que la tradicional, cuando a los productores nos han querido inculcar lo contrario”; afirmó.

Para Sartori cosechar hortalizas o frutas como las antedichas le producen una doble satisfacción, tanto por ver el resultado de su trabajo como el de la opción que acogió para desarrollarse en este rubro. “Aparte de comer sano y mejorar nuestra salud, es una labor amigable con el medioambiente y que prácticamente no tiene gasto porque hasta el fertilizante lo prepara uno mismo de forma natural”; indicó Sartori quién no dudó en recomendar poner en práctica esta forma de producir. “Es una modalidad que vale la pena, que nos da la satisfacción de poder comernos una fruta o un tomate directamente de la planta sabiendo que es totalmente sano”; acotó.