AGUA EN EL DESIERTO

Hay cosas que deberíamos valorar como agua en el desierto. Cualquier esfuerzo por aportar a la difusión de valores y a la generación de pensamiento crítico y reflexivo, en un mundo que a veces sorprende por la superficialidad, es algo de por sí muy importante. Lo educativo y lo cultural son claves para revertir una situación de convivencia social que muestra signos preocupantes de confrontación y falta de lógica.
En ese sentido, me permito destacar tres actividades diversas que se estarán desarrollando en San José durante este mes de mayo y que, aunque no tan visibles y publicitadas como otras, realmente van al fondo de la cuestión.
Nuestra ciudad cuenta con una usina cultural riquísima: la Casa de la Cultura. Allí se imparten cursos totalmente gratuitos de varios estilos de danzas, música, canto, artes plásticas y escénicas, entre otros. Este año 2017, recibirán formación unas 700 personas de todas las edades, con la participación de más de 30 docentes. Esta hermosa casona –desde la década de los 80 propiedad del gobierno departamental- fue inaugurada en 1902 y se conserva su fachada y estructura general original. Naturalmente, tiene un gran desgaste y por ello se imponía una adecuación que a partir de esta semana comenzará a darse, buscando atacar problemas de humedades, recambio de algunos pisos, arreglo de techos y desagües, nueva instalación eléctrica, aumento de la capacidad de los gabinetes higiénicos, rediseño de la entrada al salón de actos, entre otras reformas. Todo se ha pensado respetando el valor arquitectónico de la finca y las necesidades expresadas por el personal docente y administrativo que buscan lograr una mejora de los múltiples servicios que brinda la Casa de la Cultura.
Los próximos viernes 12 y sábado 13 de mayo, en dependencias de la Intendencia de San José, alrededor de 50 profesionales que atienden en diversos Centros CAIF (más de 10 han confirmado su asistencia) de todo el departamento, recibirán a través de videoconferencia un taller de “Crianza Positiva” dictado por un equipo de docentes especializados chilenos de la Fundación “América por la Infancia”. A modo de presentación de la filosofía que respalda los contenidos del taller, destacamos lo siguiente de su fan page: “Los buenos tratos se construyen en la convivencia, en la relación con nuestros hijos, y aportan autoestima, sentido de empatía, solidaridad y conexión con los otros. Este taller apuesta por herramientas de disciplina bientratantes y reflexivas.” La estrategia buscada es causar el mayor y más duradero impacto posible. De allí la preparación de quiénes trabajan con los menores compartiendo mucho tiempo en los CAIF, pero además, lograr que ellos a su vez desarrollen herramientas para poder orientar y apoyar a los padres de los niños. Se proyecta además realizar una segunda instancia del taller en agosto para profundizar la experiencia.
Finalmente, llegando a fin de mayo, el sábado 27, se realizará en el Espacio Cultural una Jornada de Preparación para las Olimpíadas de Matemáticas dirigida a maestros de 5to y 6to de primaria y profesores de primero de liceo. Los talleres de la jornada serán impartidos por profesores de matemáticas integrantes de la Fundación (en formación) Com-Partida de Matemática del Uruguay. Esta organización, que este año celebra sus 25 años de actividad, tiene como visión que la matemática es básica para la currícula académica de los niños y jóvenes; pero aún antes que eso, es un insumo imprescindible para completar la formación cultural de ciudadanos con capacidad de razonamiento lógico y una más sólida estructuración del pensamiento. A eso podemos agregar otro valor muy importante a resaltar: la competencia sana y respetuosa donde realmente el participar es un bien en sí mismo y lo importarse es superarse personalmente, sin generar rivalidades. El objetivo de esta primera instancia, es entusiasmar y capacitar a maestros y profesores, para que a su vez puedan contagiar a sus alumnos y tener las herramientas necesarias para “entrenarlos” para las Olimpíadas. Las actividades se continuarán, manteniendo el contacto con los docentes participantes para guiarlos con problemas y resoluciones, y así preparar a sus alumnos quienes pueden incluso llegar a clasificar a Olimpíadas Internacionales.
Estos ejemplos que buscan un efecto multiplicador de lo que se logra de las actividades en sí mismas, pueden tener un impacto a largo plazo que realmente consolide valores y permita potenciar cualidades personales de las más diversas variedades. Como agua en el desierto para una sociedad sedienta de sentido y que busca rescatar su máximo potencial, las personas que la componen.