Análisis advierte sobre impacto de “lluvia” de fibras inorgánicas en Cañada Grande

Un análisis revela que las fibras de polímero que se han encontrado en los campos de Cañada Grande, derivan de lluvias provocadas por acciones de geoingeniería y están conformadas por materiales inorgánicos como aluminio y sodio; advirtiéndose que el fenómeno puede traer problemas medioambientales y en la salud humana.

El trabajo fue realizado por la Dra. Graciela Piñeiro, investigadora de Biología y Geociencias del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (MEC-Udelar) y docente del Departamento de Paleontología de la Facultad de Ciencias.

El mismo hace referencia a las fibras que habitualmente se observan “cayendo del cielo” principalmente en la zona de Cañada Grande, las que -como telas- llegan a cubrir claramente cultivos y alambrados. Dicho fenómeno se atribuye a actividades referidas a la geoingeniería y no se descarta que sea generado por los chemtrails (estela que se desprende de los conocidos como aviones a chorro).

El estudio de las muestras recogidas en esta zona rural revela que “el análisis de su composición química dio resultados bastante inesperados, dado que son completamente inorgánicas y poseen abundante sodio, calcio, aluminio, hierro, además de sales metálicas como magnesio y manganeso”.

Al respecto, afirma que “no se puede descartar que usen estas técnicas para manipular el estado del tiempo meteorológico con fines empresariales, notablemente para mejorar el rendimiento de la agricultura a base de OGM y aumentar su aceptación entre los productores. Es un experimento que proviene de los mismos grupos de poder que desarrollan todos los productos genéticamente modificados”; concluyó.

 

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