Primera Hora

En busca de aromas perdidos

De los cinco sentidos que poseemos, el olfato es tal vez el que menos tenemos en cuenta para despertar los recuerdos. Mirar y ver, oír y escuchar, asociados a las imágenes de nuestro entorno, la música que recobra vivencias, parecen tener más poder que un aroma.

Hace un tiempo llegó a mis manos un libro de textos cortos de un escritor francés que no había leído nunca. Philippe Claudel, así se llama. “Aromas” es el libro que leí, gracias a alguien que me lo regaló con generosa intención y que sin saberlo, despertó los deseos de evocar momentos vividos de la infancia.

(Si estás leyendo mujer generosa, sabrás a qué me refiero)

En una extensa dedicatoria personal, ella resume sencillamente lo que el libro despertó en su fuero íntimo. Los recuerdos de una vida en el campo, el olor de los jazmines, la memoria de esos aromas que “de alguna manera nos hicieron ser lo que somos”.

Esa simple pero profunda dedicatoria motivó la lectura de Claudel, creador de un narrador ansioso por recobrar los momentos felices de la vida, aunque en la evocación siempre transformamos para hacerlos mejores, más puros, más auténticos.

Sin embargo, cada uno de los textos está escrito en presente, dando la sensación bien nítida de estar viviendo el pasado en un “hoy”, como si el tiempo fuera el mismo, como si las horas los días los años hubieran quedado detenidos durante el lapso en que son evocados.

Claudel estampa un epígrafe de su escritor preferido, Charles Baudelaire, que resume, a manera de Prólogo, lo que será el libro.

Déjame aspirar largo, largo rato, el olor de tus cabellos, hundir en ellos el rostro, como un hombre sediento en el agua de una fuente, y agitarlos con la mano cual pañuelo perfumado, para esparcir recuerdos en el aire”

dice Baudelaire en sus Pequeños poemas en prosa, muchas veces compartidos con mis alumnos. Precisamente este: Un hemisferio en una cabellera”.

El ajo, la bodega, el vino, una habitación de hotel, la niebla, la peluquería, la salsa de tomate, el estiércol, el cigarro, el jabón, la humedad, son algunos de los “textos aromáticos” que nos acercan a lo que fuimos para ser lo que somos hoy.

No pude menos que acordarme de un grande de la literatura, también francés, Marcel Proust y su novela “En busca del tiempo perdido”, que me ayudó a ponerle título a este artículo.

*Philippe Claudel (Nancy, 1962) ha sido profesor y guionista de cine y televisión.

Dedicó su tiempo libre a enseñar a niños discapacitados y a presos. Ha recibido varios galardones en su país natal.