By-pass: obras en tramo sumergible prontas para marzo

La Dirección de Obras de la ISJ estima que la remodelación del tramo inundable del by-pass norte esté pronta para principios de marzo. La inversión ronda los US$ 2 millones e incluye la construcción de un nuevo puente para generar una senda adicional de circulación.

Las obras iniciadas el año pasado se retomaron tras la licencia de la construcción y se espera que culminen para fines de febrero o principios de marzo, según informó el Director de Obras, Nelson Acosta.

El by-pass conecta las rutas 3 y 11 en una extensión de seis kilómetros y los trabajos se concentran en la zona inundable con colocación de carpeta asfáltica en 1500 metros. La idea es reforzar el pavimento en la zona afectada por la creciente.

El proyecto contempla la construcción de una protección con revestimiento de losetas de hormigón de las banquinas y de los taludes, en el tramo sumergible entre la alcantarilla existente y el puente sobre el arroyo Carreta Quemada. Incluye un nuevo puente angosto de manera de generar una senda adicional de circulación, con la construcción de los terraplenes correspondientes. En ese tramo, se habilitarán dos vías, con la nueva estructura y la actual alcantarilla. En estos momentos, las obras se concentran en la cobertura de hormigón y el pavimento nuevo.

También se prevé aplicar tratamiento bituminoso doble con sellado desde el ingreso por ruta 3 (zona conocida como “Lo de Boggio”) hasta el puente y mantenimiento desde el ingreso a la Colonia de Vacaciones de Raigón a la ruta 11.

La inversión global es de $ 59.294.167  (unos US$ 2 millones a la cotización actual) y se cubre con $ 41.505.917 del Programa de Caminería Rural de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y $ 17.788.250 de la ISJ.

Objetivos

El by-pass es utilizado como desvío para evitar el ingreso a la capital departamental del tránsito pesado. El proyecto busca reducir riesgos de accidentes en la zona urbana al minimizar el pasaje de transporte de carga por la ciudad de San José.

También apunta a minimizar daños en la estructura vial en ocurrencia de crecidas del arroyo y los riesgos de accidentes al construir otra senda de circulación anexa al puente.