Chiruchi candidato en Peñarol: ¿Un apronte de campaña?

La aparición de Chiruchi en una lista para las elecciones de Peñarol no pasó desapercibida en el escenario local en función de la próxima campaña electoral y los anuncios de su eventual candidatura a la ISJ.

En efecto, el ex-intendente ocupa el tercer lugar de la oficialista Lista 3 para las elecciones de Peñarol que encabeza el conocido abogado Jorge Barrera. La lista es la continuidad de la línea Damiani y en ella aparecen algunos apellidos históricos de Peñarol como un Cataldi, Lucas.

Chiruchi es socio de Peñarol e inclusive las veces que lo ha visitado en San José el líder del Partido de la Gente, Edgardo Novick la salida, para evitar hablar de política en público ha sido, “hablamos de Peñarol”.

Política y fútbol muchas veces han ido de la mano en nuestro país. En algunos casos es más notorio que en otros. No pocas veces el fútbol ha sido un trampolín para ganar visibilidad y saltar a la política. El propio Presidente de la República Tabaré Vázquez antes de llegar a ser una figura destacada de la política nacional, fue presidente de Progreso. Pero también son escenarios que se retroalimentan: ya siendo un político reconocido, Hugo Batalla estuvo al frente de la Asociación Uruguaya de Fútbol y el propio ex presidente, Julio María Sanguinetti, hincha de los aurinegros, ha sido casi un “militante” de la causa Peñarol. El ministro de Economía Danilo Astori es de ir a los partidos para ver al club de sus amores Nacional, o el ex presidente Luis Lacalle, también tricolor solía hablar de su filiación futbolística.

El fútbol, el deporte más popular de los uruguayos, ofrece un escenario ideal para las aspiraciones políticas. Pocos colectivos son tan abarcativos y diversos socialmente como los dos grandes del fútbol uruguayo.

Respecto a este caso la pregunta podría ser: ¿La participación de Chiruchi en las elecciones de Peñarol tiene algo que ver con sus aspiraciones políticas? Nadie puede tener certeza respecto a esto y quizás ni el propio Chiruchi tenga totalmente definido su plan. Al fin y al cabo en su última y tímida participación electoral no le fue muy bien y seguramente está dando pasos con pie de plomo. Lo que sí es indudable es que su participación en la lista oficialista de Peñarol le resulta funcional a una eventual reaparición en el escenario político departamental o nacional. Más allá de los que estamos todos los días conectados al mundo de la política, es indudable que Chiruchi ha perdido visibilidad e incluso es probable que para las generaciones más jóvenes del departamento sea casi un desconocido. Alguien del que quizás han escuchado hablar, pero al que pocas veces le han visto la cara. Peñarol, uno de los dos equipos más populares del Uruguay, es una excelente vidriera para recuperar la visibilidad perdida, no sólo a escala local sino también nacional, un escenario donde se juega mucho del futuro de las alianzas políticas que después repercuten en lo local.

En síntesis: estar en la lista más fuerte de uno de los clubes de fútbol más populares del país siempre será una franquicia para cualquier paso político que el dirigente de la Lista 22 se proponga dar mañana. Por lo tanto leer esta figuración electoral como parte de una estrategia que apunta al escenario político es una hipótesis plausible. Quizás quede solo en una justa deportiva y social. O quizás no.