Espíritu, n. Elemento intangible de nuestra constitución personal que, al morir el cuerpo que le sirve de alojamiento, queda flotando en el aire y es disputada su pertenencia por una serie de dioses de todo tipo y color. Visiblemente confundido, el espíritu a veces decide reencarnar en otro ser (vegetal o animal) a la espera de que la disputa sea ganada por alguno. Otros deciden divertirse mientras tanto, apareciendo en sesiones trasnochadas y de dudosa veracidad que presentan una copa como centro de interés.
Espuela, n. Implemento consistente en una estrella filosa que utilizan ciertos jinetes adosado a sus talones para, en un acto de inequívoca rudeza típicamente humana, hacerle saber a su cabalgadura que debe andar más rápido. Los animales que sí tienen espuelas naturales son los gallos. A los gallos de combate, no obstante, se les colocan espuelas artificiales de poderoso filo, porque así el espectáculo de la pelea es más sangriento y cruel. El ser humano es sorprendente.
Esqueleto, n. biol. Bien.., ya hemos dicho que cuando alguien muere el espíritu se va por ahí y lo que queda es el cuerpo. ¿Y qué pasa con ese cuerpo? Fácil: al cabo de un tiempo, debido a la erosión provocada por los diminutos dientes de los gusanos, se convierte en esqueleto. Así nomás, sin pena ni gloria.
Esquimal, n. Mítica especie de ser humano legendaria por su tolerancia al frío y a las fuertes ventiscas (120 km. p/h en un día común) polares. Cuenta la leyenda que el pueblo esquimal vive entre la bahía de Hudson y la de Baffin, aunque nadie ha viajado nunca hasta esas latitudes. Asimismo se dice, sin reparo alguno en normas de credibilidad de ningún tipo, que los esquimales cazan osos polares y ballenas, comen carne cruda y ofrecen a sus esposas a las visitas que reciben, sintiéndose realmente dolidos por la negativa del visitante ante tal privilegio. Pero lo más curioso que se cuenta respecto a estos seres (que seguramente han sido creados por la mente de algún pope de la ciencia ficción), es lo que tiene que ver con su residencia habitual. Según algunas fotografías (trucadas, obviamente) estos humanos vivirían en una especie de semiesfera construida en la nieve con bloques de hielo. Como si hiciera poco frío afuera... En fin..., un mito más de los muchos que hemos dado cuenta en este espacio.
Estercolero, n. Dícese del lugar donde abunda la materia aludida en la palabra que estamos definiendo, de lo que colegimos que se aplica a varios lugares tales como: algunos comités políticos, algunos ambientes laborales, algunas entidades religiosas que venden jabonería, instituciones educativas, etc.
Estereotipo, n. Como la palabra lo dice, tipo que habla en varias frecuencias a la vez, haciendo que el sonido de su voz tenga un efecto envolvente surround.
Esteta, n. Otra vez, amigo lector, que le sale el malpensado de adentro. No es eso..., no. Un esteta no tiene relación con el busto femenino. Es tan solo una persona que se dedica al estudio de las normas y reglas de la estética. También puede aplicársele un valor adjetival al colocarse esta palabra posteriormente al nombre del jugador de la selección uruguaya que haya jugado peor.
Estorbo, n. Sustantivo que puede aplicarse de forma indirecta tanto a una silla que ha quedado atravesada en el medio de la habitación impidiéndonos el paso, como a un compañero/a de trabajo que ha quedado atravesado justo en el medio de nuestro ascenso laboral (en ese maldito trabajo que tenemos que es un verdadero estercolero), obstaculizándolo y muchas veces adueñándose de él, tras lo cual deberemos mantener nuestro espíritu, y tomarlo con estoicismo, tratando de nunca acusarlo de esteta.
Estrella, n. Ast. Dícese de todo aquel elemento que brilla en el cielo con excepción de la luna, los satélites, las cañitas voladoras, la basura espacial o los aviones a chorro con luz intermitente. Se cree que la mayoría de las que vemos hoy por hoy desde nuestro planeta ya no existen como tales, afirmándose que lo que percibimos es su luminosidad a través de millones de años luz de distancia. Una prueba más de que nada anda bien en este mundo loco del que somos parte. Este término suele aplicarse también a las personas destacadas en determinadas artes (u otros contenidos culturales). Ejemplos: Paulo Coelho, el mono Pereira, Ricky Martín, Jackie Chan y Daddy Yankee.
Estúpido, n. El diccionario del que me valgo para consultas dice: “Notablemente tonto para comprender las cosas”. ¿Me pregunto qué querrá decir?
Eufemismo, n. Modo de expresar con decoro ideas cuya recta expresión sería dura o malsonante. Ej.: el insulto velado: “tu eres un hijo de una mujer cuya labor ha sido el comercio de su cuerpo con fines recreativos”. O el consabido pedido: “vete a la materia que resulta de la descomposición por el cuerpo de los alimentos que recibe”. Es decir, finezas de nuestro lenguaje que han sido sustituidas por expresiones más burdas, aunque más fáciles de entender.
Eureka, leng. Exclamación atribuida a Arquímedes, con la cual se expresa la satisfacción de haber descubierto aquello del desplazamiento de agua de los cuerpos, la flotación, el nado de espaldas, etc., etc. Algunos dicen que el verdadero inventor de esta horripilante palabra fue en realidad Newton, cuando la manzana le cayó de lleno en determinado lugar demasiado vulnerable de la anatomía masculina que algunos recatados cronistas pretendieron confundir con la cabeza. En ese caso, el grito podría haber sido de dolor, lo que explica sus incomprensibles raíces lingüísticas.