San José, Martes 7 de Febrero del 2012, 20:50


Don’t worry be happy
Diego Maga
Don’t worry be happy

El espectáculo comenzó y terminó con la misma palabra: “felicidades”. Tan simple como reveladora del motor que mueve toda maquinaria humorística. Petru Valensky la usó como prólogo y epílogo de un show en que no hizo más que probarnos y probarse que no hay sitio en que sea más feliz que sobre un escenario. Como diría Bobby McFerrin: “Don’t worry be happy”…

El inefable compositor de jazz Bobby McFerrin lo expresaría así: “no te preocupes, se feliz”. Esta actitud ante la vida y –sobre todo- ante el arte, es la que representa cabalmente a Petru Valensky. Al verlo, uno supone que no hay más felicidad para él que cuando está sobre un escenario.
Cada espectáculo (más o menos reidero) lo revela como un individuo en plenitud. Nunca parece más vivo que cuando “vive” encima de las tablas. Seguramente por ello, la palabra que empleó para comenzar y terminar su nuevo espectáculo no haya sido azarosa sino más bien premeditada.
Con “felicidades” abrió y cerró el paréntesis de una historia hecha por y para felices. Unas dos horas para dejar las preocupaciones cotidianas fuera del Teatro Macció igual que lo hizo el actor. Ese mismo artista que desde su “atrevimiento” contagia y convence. Un comediante que desde un concepto desprejuiciado y transgresor derrumba lo más conservador del público. Otra vez, Valensky se rió en la cara de la inhibición y timidez de los maragatos.
Desde una estética propia del “café concert”, Petru rindió tributo a maestros del género como “Nacha” Guevara, Antonio Gasalla, Carlitos Perciavalle y Enrique Pinti. Nada cuesta (por que él así lo quiere) detectar sus influencias.
“Atrevidos” contó con una introducción instrumental a cargo de Danilo Mazzó en teclados y Fabián Silva en trompeta. Juntos abrieron la actuación con una bellísima versión de “Raquel”: canción de Alejandro Balbis que forma parte de su debut discográfico, “El Gran Pez”.
Acto seguido entró en acción Petru cantando un tema humorístico en el que volvió a poner en oposición las apariencias y la realidad, lo profundo y lo superficial, lo que se cree y lo que en verdad es, lo que se sabe de Valensky y lo que se inventa, lo que importa y lo que no: “hay mucha gente que dice, Petru, ¿usted es o se hace?”
Del humor cantado pasamos al contado. Valensky encaró algunos monólogos reciclados (los menos efectivos y sorprendentes de la noche) de su antigua obra “Más loca que una cabra” como el segmento de “La señora bipolar”.
Seguidamente llegó la gran revelación de la noche: Danilito (Mazzó). Un niño charlatán y atorrante que arrancó –desde su combinación de picardía y ternura- un sinfín de carcajadas con salidas memorables como: a) “mi papá es un hombre de principios, nunca termina nada”; b) “mamá me enseñó de religión, el otro día me dijo que rezara para que salieran las manchas de mi ropa”; c) “todos dicen que soy feo pero cuando entré a la escuela supe que en la vida no solo estaba para ser feito, también podía ser burro”; d) “cuando quedé repetidor y le mostré el carné a mi padre me dijo “¡no puede ser, nene, esto merece una paliza!” así que fuimos y matamos a trompadas a la maestra”; e) “ese que está en la platea es un boludo primaveral: es ¡flor de boludo! Y aquel otro es un boludo telescópico: ¡de lejos se ve que es boludo!”.
Más tarde llegó un temita desopilante cantado a dúo: un ataque contra “el odio” tan violento y sanguinario que terminó siendo una absurda apología de la violencia.
En el final, vino la clásica sesión de improvisación con Valensky eligiendo “su elenco” entre los espectadores. Un tramo en el que, generalmente, las miradas del publico masculino van al piso y tiemblan las piernas. Un “pánico” que no hace otra cosa que tentar a Valensky a elegirlos como “víctimas” de sus “delirios escénicos”.
Así pues, el popular “Quique” Cobas resultó ser el Leonardo DiCaprio ideal para su interpretación (bajo presupuesto) de “Titanic”. Obviamente que Petru se reservó el papel de la chica, Kate Winslet. Luego subieron el capitán y algunos extras para completar “una película” que tuvo escenas de amor en la proa y la bodega del barco, choque con un iceberg y final trágico con el pobre DiCaprio cayendo al agua helada y Kate amenazando con rescatarlo y hacerle respiración boca a boca (creo que DiCaprio prefirió ahogarse).
Finalmente, los flamantes actores se transformaron en bailarinas de cabaret justo antes de hacer escala en una reflexión sobre la amistad que vino envuelta en palabras musicalizadas de Don Mario Benedetti: “Cantamos porque llueve sobre el surco / y somos militantes de la vida, / y porque no podemos, ni queremos dejar que la canción se haga cenizas. / Cantamos porque el grito no es bastante y no es bastante el llanto, ni la bronca. / Cantamos porque creemos en la gente y porque venceremos la derrota.” Gran interpretación vocal de Mazzó que le bajó el telón a 120 minutos que giraron sobre la idea de que “la felicidad” es solo para los audaces. Un ejercicio de coraje. Un premio reservado únicamente para quienes se “atreven” a buscarla donde quiera que esté. Más allá del “cómo” y el “qué dirán”.

Humor y música

Química artística

Si bien Petru sobresalió, “Atrevidos” no fue un monólogo. Durante el show, cada uno de los tres componentes tuvo su destaque individual. Danilo Mazzó (revelación del último carnaval), se lució en todos los rubros. Abrió el show en los teclados, luego se encargó de la percusión tocando el cajón peruano, deslumbró cantando y se llevó al público al bolsillo con la desopilante interpretación del niño Danilito.
Y el tercer artista en este “juego humorístico y musical” fue el músico Fabián Silva: el complemento ideal (primero en la trompeta y después en las teclas) de un espectáculo de “café concert” que encontró en sus ejecuciones el mejor clima sonoro para la comicidad de la dupla Valensky – Mazzó. Un dúo que ya había demostrado gran química en el reciente concurso carnavalero. Es más, el show que presentaron en San José es producto de las improvisaciones que hacían ambos en los ensayos de parodistas “Los Muchachos”.









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