Cuando lo importante es urgente

Ayer se dio a conocer el último informe del Instituto de Evaluación Educativa (Ineed) donde volvemos a tener noticias sobre la situación de la educación. Más allá de que se verifican avances, sobre todo en materia de educación inicial, los nudos centrales por donde pasa el despegue socio-educativo del país parecen tan comprometidos como los venimos observando desde hace unos cuantos años. Sólo dos aspectos cruciales: el estancamiento en la universalización de la enseñanza media y la inequidad que presenta el sistema en ese estadio de la formación.

Según el informe del Ineed, sólo el 40% de los jóvenes menores de 24 años han culminado la enseñanza secundaria, cuando el objetivo de las autoridades de la enseñanza es que para el año 2020 (faltan sólo tres), la población alcanzada sea el 75%. Ni hablar si vemos la cobertura de este nivel de enseñana para edades oportunas, es decir, tener la secundaria completa a los 19 años: sólo el 31% de la población de esa edad alcanzó ese nivel.

Por otro lado tenemos el problema de la inequidad, también documentada en este informe con cifras que podríamos llamar dramáticas: sólo el 15% de los jóvenes pertenecientes al quintil más pobre, logran culminar secundaria, mientras que en el extremo inverso, en los sectores más pudientes, ese porcentaje sube a 71%. Si lo leemos al revés: el 85% de los jóvenes más desfavorecidos socialmente no terminan el Liceo, mientras que en el otro extremo socio-económico ese porcentaje es del 21%. Cuando buscamos explicaciones para muchos de los problemas que hoy tiene esta sociedad, ¿no les parece que aquí hay una causa contundente? Esta inequidad es fuente de injusticia y la percepción de injusticia es la causa de muchos de los desvíos sociales que hoy estamos experimentando.

Sin entrar a profundizar sobre otros aspectos de la educación, indudablemente aquí tenemos dos dimensiones que están perfectamente diagnosticadas pero sobre las cuales poco se actúa y lo que se hace, evidentemente, no está siendo eficaz. Uno de los aspectos que subraya el informe del Ineed es el aumento de los recursos presupuestales destinados a la educación en los últimos años. Sin embargo parece que en dos de los aspectos más críticos este incremento de recursos no está operando con la velocidad que el país demanda. Cada vez parece más evidente que la educación requiere un cambio estructural profundo, pero para eso es necesario acuerdos y liderazgos políticos que hoy no se visualizan con claridad. Sin dudas estamos ante el problema más importante de mediano y largo plazo que enfrenta el Uruguay. De su importancia no dudamos que somos todos conscientes. De la urgencia parece que no.

 

(Editorial publicado el jueves 1/6/17)