Diálogos

“Con el Julio Cortázar en nuestros corazones”
(dedicatoria del pianista argentino Miguel Ángel Estrella
en un dibujo suyo que aún conservo en algún rincón)

“No te veo llorando- dijo la Maga-. Para vos sería como un desperdicio.
Alguna vez he llorado.
De rabia, solamente. Vos no sabés llorar, Horacio, es una de las cosas que no sabés.”

Pocos escritores han podido llegar a mí a través de los diálogos, como Julio Cortázar. Su creación de personajes está cerca de uno, es más, dentro de uno, pues expresan sentimientos profundos, maneras simples de ser.
El diálogo que transcribo al comienzo está tomado al azar, solamente abrí el libro en cualquier página de Rayuela y los personajes salieron como si los hubiera visto hace un ratito nada más.

Hace un tiempo un escritor amigo intentó ayudarme a comenzar a escribir algo que “sonaba” como una incipiente novela y me dijo “Sugiero que las frases sean breves, naturales, inteligentes y convincentes. A través de la forma de hablar de cada uno, se introducen rasgos de la personalidad”.

Fue cuando me dí cuenta qué difícil es la escritura como arte, cuánto tenemos que conocer el alma humana para empezar a soñar con un personaje ficticio, que parezca real, para que lo quiera, lo odie, lo admire, lo padezca.
Cuánto y de qué manera, tenemos que leer a los grandes.

Narrar puede ser la mejor manera de comenzar a escribir, sin duda, pero crear una trama a través de un diálogo es muy difícil. Sin la concentración adecuada para soñarlo, escuchar su voz, su acento, ver sus ojos, su risa, su tristeza, su alegría. Y después, darle vida, hacerlo andar, crearlo para siempre.

La emblemática Maga de Cortázar ha sido imaginada de muchas formas, pero principalmente como una mujer presente y ausente, mágica y triste.

Horacio, ah Horacio, cómo te vemos sufrir con la ausencia de quien tal vez podría haber sido el Cielo de tu Rayuela. La vas a buscar en todo lo que veas y sientas.
Ese diálogo entre Horacio y la Maga es una de las “joyitas” de la novela. Hay muchos más, pero por algo lo subrayé alguna vez, repasando su lectura. Hay en esa breve y natural conversación, una parte importante de la trama que habrá de desarrollarse a través de esta larga historia, narrada con talento.

Este artículo de hoy me lleva a pensar en la gente que escribe, que tiene una historia para contar, que necesita escribir para “sacarlo todo afuera” como dice la canción, pero además con una forma inteligente para llegar a fondo a la persona más importante en el mundo de la Literatura: el lector.