¿A dónde fueron los bancos verdes de la plaza?

Terminó la Feria del Libro y Promoción de la lectura, la plaza de San José vuelve a su habitual rutina. Ojalá no vuelva a la habitual desidia que la habita en el último tiempo.

En la columna de principios de agosto nos referimos a la Plaza Treinta y Tres de San José, el sentido de pertenencia e identidad comunitaria que tiene para nuestra ciudad y el pésimo mantenimiento y cuidados actuales. Muchas voces nos hicieron llegar su coincidencia con el planteo, por esta razón, queremos abordar otro aspecto que parecen importantes.

¿Alguna vez se han preguntado a dónde fueron los bancos verdes de la plaza? Si, aquellos bancos tan característicos de grandes dimensiones que hacían a la armonización de la plaza en su conjunto.
En el año 2003 la entonces Comisión Departamental de Patrimonio tuvo una intervención especial durante uno de los mandatos del intendente Juan Chiruchi porque los bancos estaban desapareciendo y en varios casos se encontraban confundidos con chatarra en el galpón del Parque Rodó.

Tradicionalmente, los bancos se quitaban para restaurarlos y se volvían a colocar, pero es la Comisión de Patrimonio que advierte nuevamente en el año 2009, que quedan muy pocos de los 66 bancos originales de la Plaza Treinta y Tres y realiza las gestiones para conseguir una persona que restaure con buenos materiales o haga nuevos bancos.

En febrero de 2010 los bancos verdes fueron sustituidos totalmente por los actuales bancos marrones (bastante menos en cantidad) que poco o nada tienen que ver con el entorno urbanístico de la Plaza.

La Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural de 1972 que nuestro país ratifica en 1988 a través de la ley Nº15964 establece en el artículo 1 lo que se considerará patrimonio cultural: “los conjuntos: grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración en el paisaje les dé un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia”.

Sin lugar a duda que nuestra Plaza Treinta y Tres es un grupo de construcción cuya integración en el paisaje tiene un valor excepcional desde el punto de vista de la historia y el arte en nuestra comunidad. Sin embargo, hasta el momento no ha sido designada Monumento Histórico Departamental o Nacional. Esta sería una acción posible a impulsar entre varias instituciones y principalmente desde la nueva Comisión Departamental de Patrimonio.

Sin duda que no es lo mismo el conjunto arquitectónico que compone la Plaza con los bancos verdes o sin ellos. Existen registros fotográficos que atestiguan que los bancos estuvieron allí por más de 100 años hasta que acciones seguramente sin consulta alguna los desaparecieron. Los bancos fueron sustituidos por algunos pocos bancos nuevos que nada tienen que ver con el rescate de la identidad que representa nuestra plaza principal.

Estamos con otra administración en la intendencia, pero resulta que los bienes y servicios culturales de una comunidad no entienden de administraciones y sectores políticos. Pensando en revitalizar la Plaza Treinta y Tres, que vuelva a tener el protagonismo y cuidado que nuestra ciudad se merece sería excelente que se colocarán los bancos verdes que seguramente estarán en algún rincón de la intendencia.

No quiero pensar que luego de más de cien años, el ejecutivo departamental fue capaz de desaparecerlos.
A lo mejor sería interesante comenzar a preguntar sobre algunas de esas cosas que hacen a nuestra historia, nuestra comunidad y son propiedad de la ciudadanía toda. Estamos ante una nueva celebración del Día del Patrimonio el próximo fin de semana. ¿Y si nos empoderamos y comenzamos a preguntar un poco más por nuestro patrimonio local?
Los bancos verdes es solo un ejemplo hay más.

 

(La presente columna fue publicada en PH el miércolews 4/10/17)