Graciela Olivera: “Abel Soria tiene que ser definido con la palabra más grande: poeta”

Diego Maga
Diego Maga

Para Graciela Olivera (foto), Abel Soria fue –antes que nada- “un poeta” y –después de todo- “un artista completo”. Cuando se la pone en el aprieto de definir a un personaje con un legado artístico de tal volumen, variedad y calidad, la docente, amiga y discípula aclara que es imposible retratarlo en pocas palabras. A su vez explica que sería injusto y simplista suponer que lo suyo empieza y termina en la payada: “hay gente que se quedó sólo con el Abel Soria payador y él –con todo el respeto que me merecen los payadores- fue mucho más que eso.”

Los caminos de Graciela Olivera y Abel Soria (1937 – 2016) se cruzaron muy temprano. Siendo una adolescente, al salir del Liceo 1, lo veía pasar cada mediodía por la esquina de Bengoa y Oribe (él venía del Hospital San José donde trabajaba como enfermero). En esos saludos entre la chica que lo admiraba por escucharlo en la vieja radio “41” y el artista que –generosamente- devolvía el “buenos días” aunque no la conocía, estuvo el primer acercamiento. El tiempo seguiría haciendo lo suyo para acercar sus mundos y que Graciela se volviera su discípula (siendo maestra comenzó a concurrir a un taller que dictaba en la Casa de la Cultura) y amiga.

“Es muy difícil definirlo en pocas palabras pero yo le adjudico la palabra más grande: poeta”, explica y en plan de profundizar conceptos se aventura a describirlo como “un artista completo.”

Según ella cualquier semblanza resulta insuficiente ante el volumen, variedad y calidad del legado artístico de Soria: “Abel escribió poesías clásica y gauchesca. Creó sus conocidas ‘Pelusitas’. Publicó libros, editó discos, pintó cuadros y hasta se dio el lujo –en sus años de juventud- de incursionar en la rama de la actuación cuando formó parte del elenco de aquella quijotada que fue filmar la película ‘El Detector’ (1960) dirigida por Luis Pugliese. Así que –como ven- hizo de todo.”

Son estas múltiples líneas de abordaje las que la llevan a pensar que sería injusto suponer que lo suyo empieza y termina en la payada: “hay gente que se quedó sólo con el Abel Soria payador y él –con todo el respeto que me merecen los payadores- fue mucho más que eso.”

A tres años de su partida (murió el 4 de septiembre de 2016), hoy –a las 13:00 horas- se lo recordará y homenajeará en la Plaza Zorrilla. Además de la colocación de una placa en la Estela a los Forjadores de la Cultura, habrá una parte oratoria de la que participará Graciela. La docente dirige –hace algunos años- el Taller “Abel Soria” en el Instituto Cultual Español donde jóvenes y adultos aprenden los secretos de la versificación.

(Este miércoles, coincidiendo con el homenaje a Abel Soria, PH publicó una entrevista con Olivera que se puede leer completa en la edición papel)

 

En las fotos de arriba, la profesora Graciela Olivera, la viuda de Abel, Irma, el Intendente José Luis Falero y el secretario de la Junta, Andrés Pintaluba.