Informe advierte “obstáculos” para cierre definitivo de colonias psiquiátricas

El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDDHH) presentó ayer el IV informe anual del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP) correspondiente a 2017.

El abordaje dedica un capítulo a las instituciones psiquiátricas, en el que especifica los factores de riesgo de abusos y malos tratos. El monitoreo se focaliza en el Centro de Rehabilitación Médica Ocupacional y Sicosocial (Ceremos) que corresponde a las ex-colonias Bernardo Etchepare y Santín Carlos Rossi y al Hospital Vilardebó, dependencias de la Dirección de Salud Mental y Poblaciones Vulnerables de Asse.

En el caso de Ceremos, la visita de seguimiento se concretó el 29 de junio del año pasado. En ese momento, las colonias ubicadas sobre el kmt. 79.500 de Ruta 11, tenían 724 pacientes internados (473 hombres y 251 mujeres) y quedaban 15 plazas disponibles.

El organismo expresó preocupación por “el número de personas que a la fecha permanecen en Ceremos, los escasos egresos anuales y los efectos desocializantes que la institucionalización excesiva conlleva”. Pone como ejemplo, el alejamiento de la familia y las dificultades de inserción en la comunidad y asegura que estas situaciones son “obstáculos para alcanzar el objetivo de cierre definitivo de las instituciones asilares y monovalentes”, previsto por la Ley de Salud Mental para 2025. Se constató la presencia de población de avanzada edad, medios socioeconómicos bajos y padecimientos mentales crónicos (esquizofrenia, demencias y discapacidades intelectuales clasificadas como severas). El promedio de permanencia en la institución es de 19 años, para aquellas personas internadas sin derivación judicial y de 10 años para las derivadas.

Destaca que la infraestructura de los pabellones 17 y 18 inaugurados en 2007 “cuentan con espacios de rehabilitación y condiciones admisibles de privacidad”. Sin embargo, otros pabellones presentan condiciones que “cuestionan su viabilidad habitacional y requieren acciones de reacondicionamiento”. Señala que algunos alojaban a más de 70 personas. También advierte sobre “la absoluta falta de privacidad a la cual se ven expuestas las personas”, lo que constituye un factor de riesgo de malos tratos y violencia interpersonal.

Si bien reconoce los avances en la construcción de un proyecto de centro, equipos de trabajo, protocolos de actuación y capacitación del personal, el MNP señala que “las infraestructuras añosas atentan directamente contra cualquier intento efectivo de rehabilitación y solo facilitan la perpetuación del modelo asilar”.