La marihuana es una bosta

Julio es un mes particular para escribir un artículo. Por varias razones, por mencionar alguna: Para los maragatos y los josefinos en general, el 2 de julio nos recuerda una forma de comunicar y sobre todo nos refresca Los Principios –Dios Patria y Libertad-, que durante años (casi 100) formaron nuestra cotidianidad y de alguna forma siguen vigentes en muchos de nosotros. El 14 se celebra la toma de la Bastilla y con ella (más allá de discusiones históricas) se simboliza la instauración del sistema democrático de gobierno. También se conmemora (el 18, feriado no laborable que no “se corre”) un nuevo aniversario de la Jura de la Primera Constitución del Uruguay. De ese último tema, quizá trate la próxima columna.

Pero en este mes de julio de 2017 se supone que comenzará la venta de marihuana, producida por el Estado, en las farmacias de todo el país. No la marihuana medicinal (de la que no se ha ocupado tanto el gobierno progresista), la marihuana “recreativa”… Hasta ahora en San José, y en algunos otros sitios de nuestro territorio, no han logrado “entusiasmar” a los comerciantes para que se dediquen al nuevo negocio estatal. Veremos en qué termina todo esto de los puntos de venta. Pero mientras esperamos, estaría bueno reflexionar sobre otros aspectos de esta “nueva era” (¿de avanzada?) en la que entraremos.

¿Cómo nace esta idea de estatizar la producción de marihuana? El Pepe va de viaje a EE.UU., se reúne con Rockefeller y Soros (multimillonarios capitalistas del imperio) y vuelve con el respaldo para concretar un “experimento” en Uruguay: plantar y vender marihuana de forma legal. No conozco si el “experimento” incluye el uso de transgénicos, pero se ha escuchado a las autoridades decir con orgullo que la “maruja” estatal será de “buena calidad” (léase: mayor efecto).

Es así, que luego de afirmar que sólo iba a presentar el proyecto si tenía consenso en la población, con más del 60% en contra; el Pepe (y sus amigos estadounidenses) se salieron con la suya aplicando la “disciplina” que tanto resultado le ha dado a la política legislativa del Frente Amplio. A tal punto llegó el entusiasmo, que el nombre de Mujica se hizo famoso a nivel mundial y sonó como candidato al Nobel. Reíte del marketing y de la influencia de los poderosos.

¿Qué dicen los especialistas en Salud sobre la marihuana legal? La Sociedad de Psiquiatría del Uruguay y la Sociedad Uruguaya de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia se pronunciaron declarando: “En suma, a partir de la información científica consignada, es claro que desde el punto de vista médico es desaconsejable toda acción que facilite el uso de cannabis. Creemos que si desde el Estado se dan señales de que su utilización es inocua o aún positiva, se aumenta el riesgo de efectos nocivos para la salud pública.”
Por su parte los miembros de la Sociedad Uruguaya de Pediatría afirmaron que “los cambios en las legislaciones pueden llevar a una menor percepción de riesgo”. Fue en una declaración conjunta con agrupaciones de pediatras de la región, en la que también agregaron que con cambios en las leyes “hay una mayor disponibilidad de la marihuana” que puede “resultar en un consumo significativamente mayor entre niños y adolescentes”, y que el consumo de cannabis “hipoteca” su futuro.

Hablando de opiniones médicas, no puedo dejar de manifestar mi asombro respecto a la posición del “cruzado” en la lucha contra el tabaquismo y (más recientemente) contra el alcoholismo, el Dr. Tabaré Vázquez. Quien en entrevista preelectoral manifestó su apoyo a la ley de marihuana y propuso extender la iniciativa a otras drogas como la cocaína. Difícil entender tan evidente contradicción.

Mientras tanto, un proyecto que intenta acompañar a familias y consumidores problemáticos de drogas, el dispositivo “Ciudadela”, sobre cuya situación intenté interiorizarme hace unos meses en la Junta Departamental de San José; interrumpe o presta sus servicios (de manera tercerizada, por cierto), de acuerdo a los avatares de la disponibilidad económica que se comunican de vez en cuando desde el gobierno central. Y, siguiendo con proyectos, otra ley que se estaría votando en estos días en el parlamento, sobre combate al narcotráfico; aumentaría todos los mínimos de pena previstos, salvo para el caso de la producción -privada, aclaremos- de la “maruja”, que sigue siendo delito pero excarcelable. Esa excepción es a pedido expreso del Frente Amplio.
La frase de un diputado frenteamplista al votar la ley de marihuana, resume esta esquizofrenia (otro de los posibles efectos del consumo de drogas) de la fuerza política de gobierno: “… la marihuana es una bosta…”. Próximamente en farmacias.