Primera Hora

La nueva fase de la protesta del campo y el uso de las redes sociales

El conflicto entre el campo y el gobierno ha entrado en una nueva fase. Después de la reunión que el Presidente de la República, Tabaré Vázquez mantuviera con las gremiales agropecuaria, la respuesta general ha sido de disconformidad y por lo tanto es de esperar una escalada de la protesta.

No vamos a entrar en el terreno de analizar en esta columna la oferta del gobierno ni las consideraciones que ellas merecieron a las gremiales. Si creemos oportuno hacer un llamado a la responsabilidad en el marco de la legitimidad que tiene cualquier reclamo en una sociedad democrática.

Para nadie es novedad que hoy vivimos en una sociedad fácilmente “inflamable” por decirlo de alguna manera. No hace mucho tiempo atrás en una de las redes sociales, un sensato comentarista de la realidad, describía como proliferan hoy día los “comerciantes de la indignación”, es decir aquellos que valiéndose de las nuevas herramientas de comunicación explotan deliberadamente el malestar o la indignación de la población para sus fines.

Hay algo sumamente perverso en esto: quienes lo hacen, seguidos por una decena, una centena o miles, suelen sentirse subjetivamente muy poderosos por esa respuesta, aunque nadie los haya legitimado formalmente en esa condición de líderes virtuales. Pero es así, se sienten poderosos en proporción a los seguidores y al adversario que se han inventado y van escalando en la promoción del enojo y la indignación. Como es fácil impulsar las emociones, las adhesiones se multiplican pero suele faltar la reflexión porque el análisis sereno, que también los hay, se diluye en la correntada y sólo lo pescan algunos y a la mayoría ni siquiera les interesa. Diría que no son tiempos muy racionales y aunque es cierto que los sin voz de otras épocas suelen tenerla, no siempre es fácil saber si hablan por ellos.

El párrafo anterior estuvo al servicio de describir una realidad notoria de la comunicación contemporánea y no de descalificar la protesta de los autocovocados. Al contrario, hasta el momento el llamado de la mayoría de los dirigentes gremiales y convocantes ha sido respetuoso. Sin embargo, como toda movilización espontánea que se inicia y se amplifica gracias a las redes sociales, no está exenta de los riesgos señalados más arriba, es decir de las manipulaciones, de la inflación emocional que nubla la interpretación sensata de la realidad, o de las estrategias que se organizan al grito sin calcular las consecuencias.

Creemos que en esta nueva fase de los reclamos, es clave la responsabilidad con que los líderes de la movilización encaminen las acciones, evitando los desbordes que son tan fáciles de promover por lo ya señalado y, una vez más, reafirmamos que el diálogo sigue siendo la herramienta más idónea para alcanzar los mejores resultados para el país en su conjunto.

 

(Editorial de Primera Hora publicado el miércoles 30/1/18)