La promoción del turismo local

El cierre de otra Semana de Turismo es un buen momento para hacer algunos comentarios –una vez más- sobre el turismo en San José.

El Uruguay ha vivido la que podría ser la ‘mejor temporada de su historia’. Todos los puntos de atracción han estado funcionando a tope o casi. En cuestión de horas el Ministerio de Turismo pondrá a disposición la información nacional y por departamentos, por lo menos en aquellos donde la actividad es relevante. Veremos los números de San José. ¿Es importante el turismo receptivo para nuestro departamento?A nivel nacional el saldo es favorable, a nivel local veremos.

Recuerdo ediciones anteriores de la tradicional ‘Guía de Guambia’ donde figuraba el litoral oeste, las termas por supuesto, la pesca en el Río Uruguay, los camping, las playas y los puertos…Una oferta generosa y atractiva. Luego Colonia: patrimonio histórico de la humanidad;ya en el sur, las playas sobre el Río de la Plata que forman un collar hasta el arroyo Cufré, límite con nuestro departamento. De San José nada o muy poco se encontraba en la tradicional Guía de turismo.

En Boca de Cufré y las inversiones que se hicieron del lado de San José, lo que ofrece la naturaleza y lo que tiene como infraestructura de servicios, bien puede ser tema de una columna aparte. Ni hablar del rédito turístico que podría tener un balneario como Kiyú donde la naturaleza regala esas barrancas maravillosas con vistas privilegiadas y riquezas arqueológicas.

Por algo, hace unos años, la Guía daba un saltito y de San José no destacaba nada. Parecía como si el Río de la Plata se cortara en esa franja. Pasó el tiempo y se avanzó poco, muy poco. La planificación estratégica no ha sido el fuerte de los gobiernos municipales responsables de las carencias que exhibimos.

Si seguimos por la costa: Montevideo, Canelones, Maldonado, Rocha. Tenemos diferentes posibilidades en cada región, pero han sido aprovechadas según la mirada local. San José no encontró, en sus autoridades vocación por desarrollar el turismo. Hubo impulsos aislados que tuvieron éxito diverso. Vamos lento. Temas como el acceso a Puerto Arazatí, Buchental o Colonia Wilson son proyectos de futuro y hace décadas que se reclama por ellos.

Pero si seguimos por el centro surgen comparaciones. Que son odiosas, pero a veces, necesarias. Un poco al norte, Flores ha tenido una política consistente y consecuente en materia de turismo. Bastaría un breve repaso por el inventario de la infraestructura hotelera – gastronómica de los dos departamentos y hacer las comparaciones. Entonces las conclusiones saltan solas. El último logro de nuestros vecinos es el geoparque Grutas del Palacio. Según informó UNESCO, “Uruguay pasa a integrar la Red Mundial de Geoparques con “Grutas del Palacio”. Esa Red Mundial cuenta ahora con 10 nuevos sitios en Austria, China, Eslovenia, Italia, Japón, Países Bajos, Portugal, Turquía y Uruguay. De esta manera se llega a un total de 100, ubicados en 29 países.”

En realidad, Flores demuestra cómo han tratado de aprovechar de la mejor forma aquello que la naturaleza les dio o les “insinuó”. Hay que visitar Andresito o la reserva Tálice. Buena parte de lo que ofrecen es obra del esfuerzo local, más que obsequio de la naturaleza.

El desarrollo endógeno, con base en nuestras capacidades y recursos, requiere planificar. En este tema los presupuestos participativos son una herramienta clave (en la columna pasada lo mencioné también para el caso de los espacios públicos). El crecimiento económico depende del humor de los mercados, de los inversores, de las ganancias que esperan obtener. En definitiva, son decisiones individuales. El desarrollo es otra cosa, el desarrollo debe ser humano y sostenible. Algo sobre lo que vale la pena pensar para actuar, porque el tiempo pasa y los costos de oportunidad son muy importantes. El desarrollo es producto del esfuerzo colectivo y los beneficios se reparten de forma diferente. Es todo más democrático y participativo.

(*) Edila Frente Amplio – Casa Grande. Actriz egresada de la EMAD y Educadora Social. Doctoranda en estudios de Género en la Universidad de Oviedo. Docente e investigadora en el Programa Género y Cultura de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).