La sana costumbre de ser campeón

El título del Clausura se adelantó debido al agónico triunfo cebrita sobre Universal. Central viene siendo el mejor del torneo y el resultado en otra cancha hizo que a falta de una fecha logre el título.

 

En el juego del domingo el decano cumplió, ganó y goleó. Y por si fuera poco jugó bien, de forma inteligente a pesar de que en el inicio Atlanta tuvo un par de situaciones en las que Calero mostró todas sus condiciones.
Un intento por arriba de Julio Blanco hizo volar al arquero y sacarla del ángulo, en una jugada en que Atlanta salió del agobio y el dominio decano. Fue una contra aislada durante esos primeros siete minutos que mostraron a Central dominando y consiguiendo la apertura. Un envío a las espaldas de la defensa encontró sólo a Cabrera, que cedió para que Rovetta convirtiera sólo.
El dominio en los aspectos más relevantes del juego hicieron que Central estuviera tranquilo en el partido porque además, cuando flaqueó (acaso un par de veces producto de distracciones) mostró a Mauricio Calero impenetrable. Blanco hizo lucir un par de veces más al arquero con remates de afuera antes que llegaran, de forma casi simultánea, los goles decanos. Primero fue Sebastián Cabó el que logró su tanto tras una intervención de Durán ante el propio capitán decano, y después le tocó a Ernán Delgado comenzar a cerrar el juego.
Si bien el partido hay que jugarlo y terminarlo, era muy difícil que Atlanta encontrara reacción para remontar el marcador. Primero porque al fusionado le costó mucho generar; y segundo, y más importante aspecto, Central siguió dominando y cada vez más el juego.
Antes del final del primer tiempo, Marcelo Rodríguez consiguió el cuarto gol para Central luego de un centro de Ernán Delgado de pelota quieta. La superioridad era notoria y la diferencia justa, Central tuvo en Chacón y Ernán Delgado dos jugadores muy influyentes y casi incontrolables.
Para el complemento hubo un afloje esperable de Central, que se dedicó a controlar el partido siendo más cauto a la hora de atacar. Aunque con esa cautela y cuidado que mostró, amentó cifras tras un corner por intermedio de Nicolás Rebollo. Atlanta se adelantó en el terreno con las variantes, pero la buena tarea defensiva del decano hizo que las intenciones fusionadas no se convirtieran en chances de peligro real. Hay un par de remates de afuera de Blanco y un intento de Guerreiro que tapó Calero.
Para el final, Presentado entendió que Rebollo cometió una falta y sancionó el penal con que Blanco descontó. El penal no fue y no le importó al volante de Atlanta.
Quedó tiempo para que en el final, y tras una linda jugada, Eduardo Hernández definiera muy bien ante Durán. La victoria fue justa, la diferencia fue amplia y el score la demuestra.