Mal clima en varios fines de semana afectó la llegada de turistas

Verano 2022: “pobre” en Kiyú y “medianamente bueno” en Boca del Cufré

Los dos principales balnearios del departamento tuvieron una temporada de veraneo que
no alcanzó las expectativas que existían, fundamentalmente por tratarse del primero en
una situación cercana a lo “normal”, tras la 2021 que estuvo marcada por la llegada de la
variante P1 al Uruguay. El inicio fue bueno, con una primera quincena de enero en la que
se coincide el movimiento fue el esperado, pero con el correr de los días decayó a un
nivel bajo y que afectó negativamente al comercio de la zona
Finalizado el mes de febrero, que junto a enero forman la época fuerte de veraneo en el
país, referentes de los dos principales balnearios del departamento realizaron una
evaluación con aspectos disimiles en la lectura general de lo sucedido, y también con
similitudes. Entre estos últimos puntos está el excelente comienzo del primer mes del año,
con una quincena inicial repleta, y que luego el movimiento se fue apagando. En tal
sentido, en los dos lugares se coincide que varios fines de semana de mal clima
terminaron siendo claves para que las expectativas previas, de una temporada que
recordara a las épocas prepandemia, finalmente no se diera. Varios fueron los sábados, o
domingos, donde “hacer playa” no era una posibilidad, por lo que el público no se acercó.
Otro aspecto fundamental en tal sentido ha sido la permanente suspensión de eventos
previstos, ya fuera organizados por la Intendencia de San José como por comisiones
locales o emprendedores privados, que son fuente de movilidad hacia estas zonas de
personas de San José y de departamentos vecinos cercanos, pero que no se pudieron
desarrollar por las lluvias. Dentro de algún elemento positivo en el que existe una mirada
similar, está el trabajo del rubro inmobiliario, ya que el alquiler de casas tuvo un
importante movimiento. Con respecto al futuro se mira con optimismo a semana de
turismo, último gran mojón que ya no será en verano pero forma parte de la continuidad
del mismo, será clave la temperatura y la posibilidad de que existan precipitaciones.
Boca de Cufré: Sergio González, integrante de la comisión del balneario Boca del Cufré,
brindó una mirada moderadamente positiva de lo ocurrido: “el balance es que la
temporada ha sido medianamente buena, comenzó de manera excepcional en los
primeros quince días de enero, decayó un poco sobre la segunda quincena de ese mes, y
en febrero el factor clima no ayudó, incluso en esta semana de carnaval donde la
expectativa era que repuntara pero las lluvias no ayudaron. En concreto fue mejor que el
2021, cuando estábamos en pandemia, pero en la comparación con veranos normales no
fue ni de las mejores ni de las peores”. Los alquileres terminaron teniendo un interesante
promedio en cuanto a ocupación, mientras que el turismo de acampantes fue bajo: “desde
el punto de vista inmobiliario se habla de un promedio de entre 80% y 85% a lo largo del
verano, en enero fue 100% pero después bajó. Por otra parte el camping tuvo buenos
momentos, y otros con muy poco movimiento. El último punto fuerte va ser semana de
turismo, sabemos que hay averiguaciones tanto en alquiler de casas como en el camping,
aunque aún es aventurado que porcentaje de ocupación puede llegar a haber. El tema es
que por la época del año en la que cayó volveremos a depender pura y exclusivamente
del clima”.
Kiyú: El presidente de la comisión de fomento del balneario, Ernesto Echeverría, informó
su parecer al respecto, dando un panorama poco alentador: “Fue un verano atípico,
pensábamos previamente y viendo los primeros días de enero que iba a explotar, pero la
realidad no fue así. Un aspecto a tomar en cuenta es que, a lo largo de la segunda
quincena de enero, y todo febrero, hubo cuatro fines de semanas donde el clima fue malo,
por lo que la gente no vino. Tuvimos que suspender por esa razón un gran evento que
teníamos preparado para el 18 de febrero, con escenario y varios artistas contratados,
pero llovió”. Tal como sucedió en Boca del Cufré, los propietarios de casas tuvieron una

buena tasa de ocupación, y los acampantes faltaron a la cita. “El alquiler de casas
funcionó de buena forma, casi todas pudieron trabajar, pero quienes llegaron al balneario
salieron muy poco, venían con sus cosas ya compradas cuidando el dinero por la
situación económica del país, y los paradores no marcharon ni la cuarta parte de lo que lo
hacían antes. Un camping se cerró pasada la primera quincena de enero, otro quedó
funcionando hasta el final pero con muy poca gente, los comercios no marcharon y es una
lástima”. El año anterior, en pleno repunte de la pandemia con la variante P1, tuvo
aspectos en los que de todas maneras fue mejor que el presente 2022: “El verano
pasado, con pandemia, a mi entender fue mejor. En el 2021 tuvimos momentos en que en
determinadas bajadas no podías llegar al agua prácticamente, sobre todos los domingos,
esta vez pasó mucho menos. Febrero siempre ha sido más pequeño en cuanto a la
llegada de turistas, este año en particular fue peor”.