MES DE JUNIO

Hoy 30 de junio, llegamos al fin de la primera mitad del año en lo que ha sido el mes del MEDIOAMBIENTE. Debe decirse al respecto, que el día 5 de Junio fue elegido por la Asamblea General de la ONU en función de que un 5 de junio de 1972 se dio inicio a la Conferencia de Estocolmo, primera gran conferencia de la ONU sobre asuntos ambientales internacionales, siendo el punto de inflexión, a partir de cual se procesó un cambio en materia de diseño de políticas públicas medioambientales a nivel mundial. Como colectivo social muchas veces nos pasa que para recordar cosas importantes necesitamos que se conmemore en el calendario un día específico. En este caso, el mes de JUNIO ha sido un mes para para generar conciencia.
En ese plano, el Gobierno Departamental a través de una resolución adoptada en gabinete procesó un curso de acción específico a través de un plan piloto para recolección en centros educativos (involucrando a la población y generando conciencia), buscando además dar disposición específica a los residuos electrónicos, sumado a un convenio de cooperación refrendado por nuestro Intendente con la empresa NEWLIFE para que la misma se encargue del desmantelamiento y el destino final de dichos residuos. El Uruguay presenta un escaso porcentaje de reutilización y reciclaje de estos elementos, todo lo cual complejiza la situación.
Por ello, cabe también el reconocimiento y el saludo al Edil Diego MARIÑO quien en esta legislatura realizo un informe y una presentación ante la Junta Departamental de SAN JOSÉ, abordando y poniendo en la agenda de discusión política la importancia de un tratamiento diferencial de los mismos. ¿Qué son los residuos electrónicos? Los residuos electrónicos, también llamados basura electrónica, chatarra electrónica, etc son todos los dispositivos alimentados por la energía eléctrica cuya vida útil haya culminado. Este tipo de residuos necesitan de un tratamiento específico, pues contienen elementos tóxicos, nocivos para el medioambiente y peligrosos para la salud de las personas. En nuestro país, no existe una regulación diferencial para su tratamiento, y el abordaje que en términos generales reciben es el mismo que cualquier otro desecho. La ley nº 17.283, denominada Ley General de Protección del Medio Ambiente, establece en su artículo 21 que es de interés general la protección del ambiente contra toda afectación que pudiera derivarse del manejo y disposición de los residuos cualquiera sea su tipo, y establece que el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) y los gobiernos departamentales en coordinación, regularán un conjunto de actos que hacen a su gestión. Cuando la chatarra electrónica recibe el tratamiento de basura “normal”, por decirlo de alguna forma, materiales de alta toxicidad como el berilio, cromo, cadmio, arsénico, selenio, antimonio, mercurio y plomo, además de oro, plata y cobre son asimiladas por el suelo y diluidas en cursos de agua dulce contaminándola y provocando grandes problemas en los ecosistemas terrestres y marinos, promoviendo a su vez una modificación perjudicial de la atmósfera. Desechar dispositivos electrónicos genera además, pérdida de recursos no renovables, como por ejemplo el bronce, el oro, el aluminio, el cobre y el hierro entre otros que son utilizados para poder desarrollar estos artefactos. Todos ellos podrían ser reutilizados si se llevara adelante una política intensiva de reciclaje. Es de nuestro conocimiento porque lo hemos estudiado, que en el Parlamento Nacional hay un proyecto de ley –que no ha visto la luz- donde se propone la creación de un “Sistema de Gestión de Residuos Eléctricos y Electrónicos”. Este proyecto marca su énfasis en un principio de responsabilidades extendidas, donde los fabricantes y comerciantes que introducen éstas tecnologías en el mercado tendrían también que asumir parte de la carga legal de asistir en las soluciones de gestión y tratamiento de los mismos, una vez que finaliza su vida útil. La creación de gestores tanto privados como públicos serían las figuras jurídicas encargadas de gerenciar la recepción de los aparatos y así una vez reciclado el desecho, los fabricantes y/o comerciantes podrían disponer nuevamente de las piezas útiles para una nueva comercialización. Sin embargo, mientras este tipo de proyectos duermen el sueño de los justos, cabe subrayar el compromiso de instituciones públicas, autoridades políticas, docentes y estudiantes han tenido durante todo este mes, alimentando conciencia ya sea desde poner el tema arriba de la mesa, generando convenios institucionales, o educando desde el aula, para comprometer y generar sentido de pertenencia con nuestro espacio, con nuestro departamento y con el país. El pensamiento que no está divorciado de la acción constituye herramienta poderosa para lograr cambios. Nadie va hacer por nosotros, lo que nosotros no hagamos por nosotros mismos. Seamos parte de la solución.