¿Por qué Omar revolucionó la televisión?

Diego Maga
Diego Sebastián Maga

Vecina, vecino, se fue Omar. Un comunicador que revolucionó la “pantalla chica” a pura espontaneidad, siendo tal cual era, sin poses. Omar le quitó la gomina, el traje y la corbata a una televisión que antes que él llegara (un poco por casualidad y otro poco por causalidad) era absolutamente acartonada y solemne.

Siendo ese mismo tipo simple y accesible que se veía a diario en San José (donde lo aprendimos a querer animando bailes o en el aire de CW 41), tomó por sorpresa a un medio que no lo esperaba: “en aquella época acceder a la televisión no era fácil; generalmente entraban los tipos facheros, con saco, corbata y políticamente correctos”, nos dijo alguna vez.

Incumpliendo con todos los cánones establecidos, apareció este antihéroe de termo, mate, lentes, nariz prominente y vocación por la charla amena y el chiste. Irrumpió allá por 1989 casi sin querer. Y digo “sin querer” porque toda esa nueva experiencia de la tele fue una ocurrencia exclusiva de Daniel Romay (su “comandante” en las radios “Montecarlo” y “Oriental” y luego en Canal 4) quien le vio un perfil semejante al de Jesús Quintero (conductor español quien marcó un estilo intimista y personal en sus entrevistas “mano a mano” en el ciclo “El Perro Verde”). Desde luego que Gutiérrez agarró viaje no sin la inseguridad propia de todo “bicho de radio” que se mete en un ambiente visual por excelencia y con códigos y tiempos bien distintos. Tanto así que ese primer intento se produjo en una escenografía que simulaba ser un estudio radial con su mesa circular, su micrófono polidireccional, su “pecera” y su operador detrás del vidrio (idea inspirada en un ciclo conducido en argentina por Juan Alberto Badía). Ese fue el formato elegido para que “El Flaco” y sus panelistas no se sintieran demasiado incómodos o intimidados al resignar la “magia de la radio” por la “realidad de la imagen” propuesta por las cámaras.

Muy pronto “De par en par” (que iba una vez por semana con el mismo equipo del exitoso programa que se emitía por CX 12) se quitó de encima las similitudes radiofónicas y se volvió un producto enteramente televisivo. Eso sí, con una comunicación “100 % Gutiérrez”. Esto es, sin formalismos ni acartonamientos. Ese estilo, perduró y se potenció en “De igual a igual”, que llevó a Omar a la frecuencia diaria. Con “De igual a igual” se volvió un clásico de la tele y lideró la audiencia del mediodía durante cerca de 20 años. Desde espacio impuso como rutina la presencia de solistas o bandas nacionales. “El Flaco” dejó una puerta abierta para que el artista uruguayo pudiera tocar en vivo y llegar a todo el país en tiempos en que este contacto no era nada fluido (generalmente los medios del país le dieron la espalda a nuestra música). De modo que a sus valores humanos y comunicacionales hay que añadirle su apertura mental para ser uno de los más incondicionales difusores de la música uruguaya (sin discriminar géneros).

Entre 2010 y 2013 estuvo en Canal 10 donde condujo “Hola Vecinos” y “La Yapa”, donde cumplió 25 temporadas entrando a los hogares uruguayos. Una historia lo suficientemente grande para que lo recordemos como el vecino más famoso de la televisión uruguaya.