Con el referéndum en la recta final indecisos definen la suerte de la LUC

Estamos en la cuenta regresiva. En 15 días el pueblo uruguayo está convocado para definir si
135 artículos de la Ley de Urgente Consideración, que son objeto de debate, siguen vigentes o
caen definitivamente.
ANTONIO LADRA
El panorama, según las encuestas previas, parece ser favorable al gobierno que impulsa la
papeleta celeste del NO, pero nada es definitivo porque la diferencia con la papeleta rosada
del SI es muy ajustada y se está reeditando la foto del balotaje Lacalle-Martínez de noviembre
de 2019.
Lo nuevo en todo caso es que ya van dos años de gobierno de Luis Lacalle Pou con un alto nivel
de aprobación, 51% que aprueba y un 23% que desaprueba, que lo sitúa dentro de los más
populares desde el retorno de la democracia.
Sin embargo, nada de eso servirá si el 27 de marzo no logra un triunfo en las urnas.
Lo que sí es llamativo la masa de indecisos, alrededor de un 20%, muy alta a esta altura de la
campaña, lo que la convierte en un botín apreciable para cualquiera de las dos opciones.
Según los expertos en opinión pública de las distintas consultoras, el alto grado de indecisión
tiene que ver con varios factores, pero todos coinciden en algunos aspectos fundamentales: la
“complejidad” de la Ley de Urgente Consideración y su reducción a una decisión binaria, o voto
el SI o voto el NO y el hecho de que no se elija un candidato o un programa político, y la
coyuntura en la que se desarrolla el referéndum.
Para el director de opinión pública de Equipos, Ignacio Zuasnábar, la votación del 27 de marzo
será probablemente la más complicada que los uruguayos deban tomar en materia de
instancias revocatorias debido a la “extensión” del cuerpo normativo que se pretende generar,
dijo a el diario El Observador.
Está claro que ese caudal de indecisos será clave para definir el referéndum. Todas las
empresas encuestadoras trazan un perfil similar de los indecisos: son en general jóvenes, con
bajo interés en la política, y con niveles de información y de educación relativamente bajos.
Esto genera hoy desvelo entre la dirigencia política ya en la recta final de la campaña. Un
desvelo que ocupa y preocupa al sistema político y también de las organizaciones sociales,
pero ahora, pero que poco hicieron durante muchos años, demasiados en verdad, para evitar
llegar a la situación en que está la educación hoy, porque si hay tantos indecisos, si hay
desinterés o poca predisposición a leer es porque la educación en este país ha fracasado: estos
lodos vienen de aquellos barros.
El Monitor Educativo Liceal 2020, que diagnostica el estado educativo entre otros datos
muestra que el abandono en los planes de jóvenes y adultos en enseñanza Secundaria superó
el 50% el año pasado.

Respecto a la matrícula, el informe indica que entre 2020 y 2021 casi cinco mil estudiantes
abandonaron las aulas, es decir, la educación formal. Durante 2020 se atendió en Secundaria a
271.146 estudiantes a través de liceos oficiales, habilitados y diferentes programas educativos.
En 2021 la población estudiantil fue de 266.259.
Después nos preguntamos por el crecimiento de la violencia, después nos preguntamos por
qué hay una anomia respecto de un acto eleccionario como ocurre ahora.
¿Cómo es posible que el sistema político, que acude a esos jóvenes a los que necesita para los
votos, no se hayan puesto de acuerdo para detener esta sangría, este drama diario que está
haciendo poco a poco que el Uruguay deje de ser viable?
El sistema político está jugando con fuego y se puede generar una crisis política porque a
diferencia de otros países donde los marginados educativos no van a votar, acá están
obligados a hacerlo y por eso son fácilmente manipulables ¿Se imaginan qué pasaría si el voto
no fuera obligatorio?