SÍ JURO!

“¿Juráis sostener y defender la forma de gobierno Representativo Republicano que establece la Constitución?” Así rezaba una parte del juramento realizado hace más de 185 años por algunos de los habitantes de este país, culminando el proceso de Independencia del Uruguay. Esa misma pregunta podríamos hacerla en la actualidad a los orientales del siglo XXI. ¿Sostenemos a nuestra República?

El texto de la primer Carta Magna era avanzado para la época, aunque no hay dudas que la sociedad uruguaya ha progresado en varios sentidos y nuestra Constitución vigente subsana sus desigualdades, quería aprovechar el aniversario de hoy (18 de julio, cuando escribo esta nota) para reflexionar sobre algunas de sus disposiciones que continúan vigentes y son base de nuestra convivencia.

El Artículo 4º. Se mantiene inalterado hasta nuestros días y reza: “La soberanía en toda su plenitud existe radicalmente en la Nación, a la que compete el derecho exclusivo de establecer sus leyes, del modo que más adelante se expresará.” Este artículo explica que el poder en su raíz, en su origen, lo tiene el pueblo. Esta es la afirmación más obvia y también más importante que los que queremos vivir en Democracia debemos tener siempre presente. Todos quienes nos gobiernan fueron elegidos –más directa o más indirectamente – por nosotros, aunque a veces parece que preferimos mentirnos y dedicarnos solamente a criticar todo lo que se hace por nuestros representantes, sintiéndonos ajenos a esa realidad.

Para una verdadera República, hay que instrumentar la separación de poderes, y tanto el viejo texto de 1830 como el actual la consagran expresamente. Es cierto que a veces parece que la independencia de poderes, no es tan real y algunas amenazas -sobre todo hoy en día, al funcionamiento del Poder Judicial- pueden hacernos pensar que ciertos poderes se imponen sobre otros, atentando contra el sistema de pesos y contrapesos que es necesario mantener en equilibrio para garantizar las libertades individuales.

Asimismo, se consagraban algunos derechos humanos fundamentales que un verdadero sistema democrático debe reconocer como previos a cualquier texto positivo. Otro artículo que permanece vigente y muy actual expresa (Artículo 130): “Los habitantes del Estado tienen derecho a ser protegidos en el goce de su vida, honor, libertad, seguridad y propiedad. Nadie puede ser privado de estos derechos sino conforme a las leyes.” Notemos que la amplitud de esta disposición abarca a todos los habitantes, no sólo a los ciudadanos. También señala el derecho a que se proteja su goce. Es decir, no opta por una simple consagración ideal, sino que pugna porque realmente estos derechos sean efectivos y el Estado tenga una actitud proactiva en cuanto a su protección. Corresponde la reflexión, en aquella época y ahora, sobre cuánto se aplica lo que la letra expresa…

Otra importante disposición consagra la igualdad ante la ley “…no reconociéndose otra distinción entre ellos sino la de los talentos o las virtudes…”; precisión que no siempre parece entenderse en la actualidad y que consagra un principio de verdadera justicia: darle a cada uno lo que merece y no necesariamente a todos lo mismo.

También se destaca el derecho a la libertad personal, la libertad de trabajo, el principio de inocencia, la protección del hogar particular, la libre expresión del pensamiento, y hasta el derecho de petición ante las autoridades públicas. Todos estos derechos se han ido complementando en las posteriores reformas constitucionales con las “nuevas generaciones” de DD.HH., pero es muy importante que no perdamos de vista que todos los derechos deben mantenerse en un cuidadoso equilibrio entre lo individual y lo social, entre las facultades y las obligaciones.

Los representantes que redactaron el documento en 1830 expresaban “…según nuestro saber, y lo que nos dicta nuestra íntima conciencia, acordamos, establecemos, y sancionamos la presente CONSTITUCION.” No son palabras, no son papeles, son ideales a los que como sociedad queremos tender. Que la fecha de aniversario de su juramento nos sirva para renovar nuestros votos de respeto a Los Principios que nos unen como Nación.