Primera Hora

Sobre los muros

No me refiero a comentar o analizar desde el punto de vista político lo que todos sabemos desde que Trump comenzó su campaña electoral. Bueno, tal vez se relacione políticamente si pensamos en el verdadero sentido que debe impulsar a los Hombres a construir una verdadera democracia, cuando son líderes de países grandes y poderosos.

Me refiero principalmente al aspecto social, humano, que tiene la presencia de muros en las fronteras. Pero lo abordo desde lo que conozco, de lo que he leído y estudiado y lo que me “salva” cada día: la literatura.

Indignación fue lo que sentí cuando ayer escuché que realmente se construiría un muro en la frontera entre Estados Unidos y Méjico. Y se me vino de golpe a la memoria un poema de Líber Falco, ese poeta uruguayo tan simple y tan sencillo y tan lúcido, a veces tan olvidado. Tengo abierto el libro en la primera página de su creación “Cometas sobre los muros”, que se inicia con un poema del mismo nombre.

Sabemos que aunque se prolonguen en el tiempo, algunos muros finalmente se derrumban-vaya si conocemos alguno- después de años de lucha y sufrimientos.

Para Falco la forma de traspasar los muros se concentra en una sencilla metáfora de la propia vida, que consiste en elevarse por encima de los muros físicos o no que limitan y aprisionan.

“Hoy subo veinte cometas//¡Sobre los muros//veinte cometas!” dice el poeta en un grito de júbilo al descubrir que puede hacerlo.

Después continúa manifestando el motivo central que lo ha llevado a “despegarse” de su prisión “Debajo de un muro triste//estaba mi corazón.//Como un avaro oculto contando su dinero,//estaba mi corazón.//Como un avaro o como un prisionero?”

La carga emotiva del poema se centra en esa oscuridad, hasta que surge la solución interna poderosa, “Y sobre el muro que el hombre puso al hombre está mi corazón” elevando las ansias de libertad con la cometa que se asoma sobre los muros destruyéndolos, aunque eso solo no baste.

No existen moralejas para los hechos históricos que hay detrás de este comentario, aunque creo que nos dan la fuerza necesaria para no ceder, para abrir la cabeza, para pensar.

“Sube mi corazón cometa mía.//Roja lágrima mía, encendida en el día// y en el día latiendo amaneceres.//¡Sube! Mi corazón…!

Hoy subo veinte cometas.