Sólo si es para mejorar

En los últimos días se ha confirmado la noticia de que el edil Andrés Pintaluba será el próximo Secretario General de la Junta Departamental. Un cargo que viene precedido por una experiencia bastante negativa, que conspiró contra la imagen de toda la Junta, que, como se recordará derivó en la formación de una comisión investigadora que con la participación de ediles de todos los partidos confirmó la existencia de situaciones dudosas que aún hoy, tres años después, investiga la Justicia.

Por supuesto que en esa experiencia hay variables personales que influyeron en la calidad de la función, pero resulta legítimo preguntarse qué tan importante es este cargo político para el funcionamiento de la Junta si desde el final de esa historia hasta hoy, el deliberativo ha seguido actuando con normalidad. ¿Se necesita realmente este cargo de secretario de confianza política? ¿Es funcional al mejor desenvolvimiento de la Junta Departamental o es sólo para ocupar posiciones políticas, resolver aspiraciones particulares o atender intereses sectoriales? Creemos que la pregunta es pertinente y en todo caso la designación del cargo debería hacerse en la seguridad de que va a contribuir con el mejor desenvolvimiento de la Junta Departamental, estableciendo objetivos claros y compartidos por los ediles. Porque, si hay algo que quedó claro de toda la investigación política realizada sobre la secretaría anterior, es que los ediles, e inclusive los presidentes (algunos más que otros), se desentendieron de manera irresponsable del funcionamiento del cuerpo dejando la mayoría de las decisiones en manos de un funcionario. Esa es una experiencia que no se debería volver a repetir y confiamos en que los ediles haya aprendido de la misma.

Hoy la decisión ya está tomada y por lo tanto asumamos que el cargo se va a ocupar. Más allá de la pertenencia política debería servir para fortalecer a la institución y ese debería ser el primer objetivo del nuevo Secretario. No debemos olvidar los ciudadanos que la Junta es un órgano esencial al gobierno del departamento, con facultades tan importantes como las de legislar y aprobar leyes y decretos pero sobre todo CONTROLAR al Ejecutivo; facultad esta última que tienen que ser vistas como la mayor garantía que tiene el contribuyente, siempre débil ante el poder del ejecutivo. La Junta tiene que equilibrar esa relación. Por lo tanto, si hay una función que un secretario político administrativo de confianza debe cumplir, es facilitar los mecanismos para que los ediles cumplan plenamente su rol y especialmente este último: controlar. La mejor Junta no es la que tiene más linda fachada, ni la que los ediles se llevan mejor con el Intendente, ni la que tiene representantes más locuaces; ni la que hablan poco, ni la que hablan mucho; ni la que hablan corto, ni la que hablan largo. Es la que cumple mejor con sus funciones naturales y constitucionales, entre las cuales está controlar con perseverancia y eficacia el uso de los recursos que la población destina al gobierno departamental. Esperemos que si la ciudadanía paga un nuevo cargo político, al menos tenga su retorno en una Junta mejor.

 

(Editorial del diario Primera Hora publicado el miércoles 18 de enero de 2017)