El último adiós a Omar: vivió de brazos abiertos y se fue abrazado por un pueblo

Simplemente, emocionante. Todos los colores políticos. Todos los oficios. Estuvieron los más humildes y los más adinerados. Los niños, jóvenes y adultos. Los de los pueblitos del interior y los de la capital. Todos con algo que agradecerle. Todos con una anécdota compartida con él. Todos con la tristeza en la garganta pero atesorando en la memoria la alegría de haberlo conocido (en la calle, por la radio o la tele). Todos dándole el último abrazo a un ser humano que vivió de brazos abiertos: “el Papa Francisco dice: ‘nunca vi a nadie que se lleve riquezas al cementerio’. Sin embargo, hoy veo que Omar se lleva esta gran riqueza del amor de su gente”, dijo el sacerdote Juan Andrés Verde ante la multitud que concurrió al Cementerio de San José para darle el último adiós a “El Flaco” Gutiérrez.

Con palabras sencillas y mensaje profundo, el joven sacerdote Juan Andrés Verde estuvo a cargo
del rito de sepelio: “el Papa Francisco dice: ‘nunca vi a nadie que se lleve riquezas al cementerio’. Sin embargo hoy veo que Omar se lleva esta gran riqueza del amor de su gente”, dijo, despertando una de las tantas ovaciones espontáneas en el último adiós a Omar Guitérrez.

Desde temprano, los principales medios de alcance nacional le dedicaron una cobertura especial a una de las pérdidas más sentidas por el Uruguay todo. “Basta con ver las redes sociales para darse cuenta lo que significó Omar”, añadió Verde, describiendo un sentimiento generalizado. En la multitud que concurrió ayer al Cementerio estuvieron todos los colores políticos. Todos los oficios.

Los más humildes y los más adinerados. Los niños, jóvenes y adultos. Los de los pueblitos del interior y los de la capital.Todos con algo que agradecer EL ÚLTIMO ADIÓS A OMAR: VIVIÓ DE BRAZOS ABIERTOS Y SE FUE…abrazado por un pueblo. Todos con una anécdota compartida con él. Todos dándole el último abrazo a un ser humano que vivió de brazos abiertos. Sobre las 15:00 horas partió el cortejo fúnebre rumbo a la necrópolis y San José salió literalmente- a la calle a despedirlo con la tristeza en la garganta pero atesorando en la memoria la alegría de haberlo conocido (en un barrio, por la radio o la tele).

Familiares, amigos, colegas, artistas y las vecinas y vecinos que le abrieron las puertas de sus hogares -por 50 años- cuando desde el dial o la “pantalla chica” se supo ganar su corazón. Allí estuvo la “familia multitudinaria” que lo adoptó por ser un hombre que vivió de brazos abiertos. Allí estuvo un país para abrazar a quien derrochó generosidad y dio sin esperar nada a cambio: “fue un fenómeno de la solidaridad. Siempre ayudó a todos los que podía sin pedir nada a cambio. Siempre dispuesto a tender una mano. Y con una lealtad indestructible,propia de los hombres que nofallan en las que no hay que fallar. Un hombre de tal generosidad, altruismo y confianza en la gente que lo estafaron malamente varias veces para impedirle una vida mucho mejor que la que tuvo en los últimos tiempos y que era la que él hubiera merecido”, expresó Jorge “Toto” da Silveira.

(Parte de la nota de Diego Maga publicada este viernes en la edición papel)