Un viaje en el tiempo

En estos días calientes de Enero, en una ciudad sofocada por el asfalto y la poca sombra de sus calles, si se está decidido a permanecer estoicamente en ella, se recurre algunas veces al placer de la lectura o a la posiblemente más cómoda situación que genera estar cómodamente mirando una serie de Netflix.

Me gustan las dos cosas, pero exalto significativamente la lectura porque me obliga a la disposición de encontrarme con el otro: el autor, el personaje y una trama cualquiera, de algún libro elegido por el título sugestivo o por alguna recomendación de amigos lectores.

Tengo amigos de lectura compulsiva, la mía es más que nada impulsiva, porque suelo zambullirme en libros que me atraen por una razón inefable.

Gracias a una visita singular a una librería-café en Montevideo, me acerqué sin pensarlo a la filosofía de un coreano que estudió y doctoró en Alemania. Byung-Chul Han es este filósofo que me ha llevado a la realidad que hoy se vive con respecto a muchas cosas. Muchas todavía nos asombran a pesar de la voluntad de estar siempre al día con la era digital y con la abundante información que nos llega, buscando siempre explicarnos qué está pasando, adónde vamos, qué nos espera a nosotros y a los futuros seres humanos de este planeta.

El libro se llama “La expulsión de lo distinto” y me atrajo por dos motivos. El primero, una gurisa estudiante de psicología, vendedora en la librería, que lo recomendó como algo verdaderamente innovador; viniendo de una chica joven, me interesó saber qué camino se recorre en estos tiempos. El segundo motivo, la lectura de la contratapa “Los tiempos en los que existía el otro han pasado. El otro como amigo, el otro como infierno, el otro como misterio, el otro como deseo van desapareciendo, dando paso a lo igual.(…) Lo que enferma a la sociedad es la hipercomunicación, el exceso de información, la sobreproducción y el hiperconsumo”.

Me atrajo, a pesarde no ser el ensayo mi lectura preferida. Pero fue a causa de la ficción, o lo que creo ficción después de ver la serie Black mirror, que confieso me dejó la incertidumbre de un futuro que tal vez yo no vea, casi tan asombroso como los anticipos científicos de los mejores escritores como Bradbury, Huxley, Orwell.

Es decir, la ficción me llevó a la reflexión con este libro que va transitando por una lectura del mundo que para algunos es pesimista.

Yo creo que es realista, porque es cierto que en esta sociedad se tiende a lo igual, tratando de buscar en las redes sociales un “me gusta” para quedar convencidos de nuestra importancia. Dice el filósofo:” En la sociedad del “me gusta” todo se vuelve complaciente, incluso el arte. Hoy nos hemos olvidado de asombrarnos.”

Cuando terminé de leer el ensayo, corto pero con un lenguaje académico indiscutible, decidí retroceder en el tiempo y empecé a leer algo completamente opuesto: “ El bastardo” de Carlos María Domínguez, que es la vida de Roberto de las Carreras y de su madre, Clara García de Zúñiga. Había escuchado el comentario en la radio y volví a este “dandy” del 900 uruguayo, que pocos conocen. Tal vez el hecho de haber sido un trangresor hasta en su manera de vestir, esté artísticamente representado en dibujos que sólo reconocen los intelectuales.

Del prominente futuro, de lo que está dejando de ser ciencia ficción con el filósofo coreano, volví a las apacibles calles nocturnas de un Montevideo de principios de siglo, regido por reglas morales rígidas y terribles.

Carlos María Domínguez escribe seduciendo al lector desde el principio. En esta investigación minuciosa que realiza con absoluto rigor de investigador comienza:

“A pocos metros de la catedral de Montevideo, en la esquina de Ituzaingó y Sarandí, la fachada de un antiguo edificio de tres pisos se prolonga hacia el mar con las ventanas desgonzadas. Un cartel cubierto de óxido señala la entrada y una placa de bonce con el nombre GRAN HOTEL PYRAMIDES luce en la pared con la persistencia de las medallas retenidas en los cajones de las viudas.”

Seguir leyendo no cuesta nada en este libro de 360 páginas. Un deleite para traspasar las barreras del tiempo. Ayer y Mañana.

 

(Columna publicada el viernes 12/1/18 en la edición papel)