VIOLACIÓN A LA INTIMIDAD DE LOS NIÑOS

La “Propuesta Didáctica para el Abordaje de la Educación Sexual en Educación Inicial y Primaria” implica a mi juicio, y el de varias personas –algunas de las cuales refiero a continuación-, una propuesta de violación a la intimidad de los niños. Seguramente todos coincidimos en la necesidad de brindar a los niños y adolescentes, educación sexual en las escuelas y liceos. Pero muchos pensamos que este no es el “abordaje” correcto. Y es más, me atrevo a decir que puede ser nocivo.

Hoenir Sarthou en el Semanario “Voces”, publica un artículo titulado “El Sexo en la Escuela” y comienza transcribiendo textualmente lo que el documento propuesto dice en varios de sus pasajes: “Apertura. Organizar al grupo en parejas. Proponer: Sacarse las medias y tocar con los pies trozos de alfombra, piedritas, los pies de su compañero/a, etc. Hacer cosquillas en los pies al otro/a. Hacer un masaje en los hombros, la espalda, los brazos y las manos, sintiendo las partes “blandas” y las “duras” del cuerpo del/la compañero/a. Acariciar el pelo de su compañero/a. Al finalizar cada una de las experiencias, promover que los/as  niños/as relaten qué sensaciones les gustaron más o menos, y por qué.”
Y el columnista analiza: “Obsérvese que, desde la autoridad del docente, se impone a los niños y a las niñas mantener contactos físicos de gran intimidad (masajes, cosquillas, soplidos, abrazos, masajes capilares) con aquellos  compañeros o compañeras que el docente designe, contactos que no  responden a la espontánea voluntad y elección del niño o niña involucrado.

Todos tenemos en torno a nuestro cuerpo un espacio que consideramos propio, privado, en el que solo admitimos el ingreso de personas a las que queremos o por las que sentimos atracción. Cualquier transgresión indeseada de ese espacio es vivida como una agresión, como una violación de nuestra intimidad. ¿Con qué legitimidad podría un docente imponerles a los niños acercamientos y contactos físicos que los mismos niños no elijan espontáneamente?  ¿Cómo nos sentiríamos nosotros, adultos, si se nos impusiera ser cosquilleados, acariciados, abrazados y masajeados capilarmente por una persona a la que no elegimos, que nos fue impuesta por una tercera persona dotada de autoridad?
En definitiva, es la ideología de género introduciéndose una vez más en el ámbito escolar. Esa ideología, que niega o minimiza el papel de la biología en la definición de las identidades sexuales, fue creada y promovida, desde diversos ámbitos internacionales, como un mecanismo indirecto de control de la natalidad. No por casualidad, este manual cuenta con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

Hay en el texto elementos para sostener que la aspiración de fondo, fiel a la ideología inspiradora, va más lejos, y pretende que la identidad de género e incluso la identidad sexual pueden ser también elecciones o imposiciones. Así, se indica a los docentes que no deben decirles a los niños que los varones tienen pene y las niñas tienen vulva, o vagina, o clítoris (determinar cuáles son los genitales femeninos parece ser un problema para los autores del manual). En lugar de eso, deben decirles que “algunos niños (varones) tienen pene y otros tienen vaginas (o vulvas o clítoris), y que algunas niñas tienen vaginas (o vulvas o clítoris) y otras tienen pene”.

“El texto contiene llamativas contradicciones. … en alguna parte se sostiene que el niño/a debe saber que su cuerpo no debe ser tocado si él no lo desea, pero luego se recomienda la sesión de cosquilleo, masaje, abrazo , aliento y masaje capilar con el compañero/a que el o la docente designe.”

Coincidiendo con Sarthou, Esteban Valenti en UYPRESS da su opinión en una columna titulada “Nuevo manual del Sexo único”: “El manual es un nuevo intento … para avanzar en la ideología del sexo único. No es cierto que promueven hasta el fanatismo la diversidad sexual, casi como una imposición, en el fondo tienden hacia una indiferenciación de los sexos. Todos son iguales y lo mismo y sus diferencias son construcciones sociales.

Y sigue: “… por un instante piensen si en la escuela de sus hijos o nietos les impusieran en el estilo de esta “deconstrucción” del sexo, a olvidarse de la anatomía y a bautizar los órganos sexuales, a realizar esos actos descritos en el manual sin consentimiento de los niños ni de los padres, para esas prácticas o para cualquier otra práctica fanática, sea sobre el sexo único o sobre alguna religión o posición política. Explotarían. … Con ese cuento que los diversos sexos son construcciones sexuales, de la misma idéntica manera se puede decir que la edad a partir de la cual el sexo con menores es delito, es una construcción social. “
Quizás las “ovejas negras” somos nosotros, los que pensamos que educar en sexualidad no debe implicar prácticas como las que se proponen, ni imponer una ideología determinada en el tema, violando también el derecho y el deber de los padres de formar a sus hijos. Más en este tema, el más íntimo que pueda imaginarse.